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  LO QUE NO PASÓ... 23-11-2017 10:49 (UTC)
   
 

La idea de esta sección es contar algunas cosas que “La historia oficial” ningunea y los grandes medios ocultan. Si querés aportar a esta idea escribinos a ushuaiaparticipa@hotmail.com.


* El 28 de Enero de 1853 nace Jose Marti patriota de la Patria Grande que peleó por la independencia de Cuba con la pluma y con la espada

Su genio político rebasó las fronteras de su tierra y su época, las facetas de su pensamiento se encuentran interrelacionadas en la tarea que se impuso y a la cual dedicó toda su vida, la unidad de todos los cubanos, la expulsión del dominio colonial español de la Isla, evitar el peligro de una expansión estadounidense y fundar una república libre e independiente, «Con todos y para el bien de todos». José Martí fue un revolucionario incansable en el arte y en la política; su obra es inmensa y abarca la poesía, la novela, el periodismo y el ensayo. Fue un gran pensador, orador, diplomático y político. Nuestra América Publicado en La Revista Ilustrada de Nueva York, 10 de enero de 1891. El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891.

Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo en la cabeza, sino con las armas en la almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra (...)

Ni ¿en qué patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestras repúblicas dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios, al ruido de pelea del libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles? De factores tan descompuestos, jamás, en menos tiempo histórico, se han creado naciones tan adelantadas y compactas. Cree el soberbio que la tierra fue hecha para servirle de pedestal, porque tiene la pluma fácil o la palabra de colores, y acusa de incapaz e irremediable a su república nativa (...) La incapacidad no está en el país naciente, que pide formas que se le acomoden y grandeza útil, sino en los que quieren regir pueblos originales, de composición singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia. Con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero. Con una frase de Sieyès no se desestanca la sangre cuajada de la raza india (...)

La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas. Y calle el pedante vencido; que no hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas repúblicas americanas (...)

La influencia del pensamiento en los cubanos, es tal que aún hoy día, a más de un siglo de su muerte, parece ser Martí una vez más quien se eleva en figura protectora y reunificadora de los cubanos. Su figura es tan respetada e idolatrada tantos por los cubanos que se encuentran en el exilio como por el Gobierno cubano. No hay proyecto de nación en Cuba sin el ideario martiano pues su pensamiento es la base de todo sentido de identidad y nacionalidad del pueblo cubano. Es por ello que José Martí es para cada cubano, y bien ganado el título, El Apóstol.

 

* El 16 de enero de 1893 los yankis ocupan Hawai terminando con la independencia de este país del Pacífico

Por Carlos Gallis La anexión de Hawai a Estados Unidos fue un acto de piratería internacional tan burdo e ilegal que el Congreso estadounidense, en una resolución conjunta que, aprobó en 1993, les pidió perdón a los nativos de Hawai, lo que es una rareza en la legislatura del imperio. En la resolución se expresa que antes de llegar los primeros europeos a Hawai en 1778, los hawaianos tenían una sociedad bien organizada, autosuficiente, con su lenguaje, cultura y religión, unidas todas las islas bajo una monarquía establecida en 1810. Desde 1826 hasta 1893, Estados Unidos reconoció la independencia del Reino de Hawai con relaciones diplomáticas y tratados sobre comercio y derechos de navegación. Señala la resolución que entre 1820 y 1850 la Iglesia Unida de Cristo envió más de cien misioneros a las Islas. Se admite en el documento que, en enero de 1893, John L. Stevens, representante de Wáshington ante el Reino, una especie de embajador, conspiró con extranjeros y ciudadanos americanos residentes en las Islas para derrocar el gobierno establecido y ordenó a las fuerzas navales estadounidenses invadir el Reino cercando el palacio donde residía la Reina Lilioukalani y su gobierno. El 17 de enero de 1893 se creó un Comité de Seguridad compuesto por europeos y estadounidenses dueños de plantaciones, descendientes de misioneros y financieros y proclamaron un gobierno provisional derrocando el gobierno monárquico. El representante o embajador de Estados Unidos reconoció el nuevo gobierno de los conspiradores, en violación a los tratados y acuerdos entre Washington y el Reino. La reina Lilioukalani emitió una declaración en la que ceda su autoridad al gobierno de Estados Unidos en vez de al gobierno provisional de los conspiradores, y afirmaba que lo hacía bajo protesta ante la superioridad de las fuerzas navales estadounidenses y exigiendo a Wshington que desautorizara a su representante y reinstalara su gobierno y su reinado. La respuesta del embajador Stevens fue izar la bandera de Estados Unidos y proclamar a Hawai como un protectorado de Estados Unidos. Una comisión presidencial nombrada por el presidente Grover Cleveland investigó los hechos y concluyó que los representantes diplomáticos y militares americanos habían abusado de su autoridad y fueron relevados de sus puestos. Sin embargo, el Senado celebró vistas y condonó las actuaciones de los militares y diplomáticos pero no pudo lograr dos terceras partes de los votos para recomendar la anexión de Hawai. Ante esta situación, el gobierno provisional declaró la República de Hawai el 4 de julio de 1894, obligando a la Reina presa en su palacio a abdicar el trono. William McKinley reemplaza a Cleveland como presidente y, como secuela de la Guerra Hispanoamericana, aprueba una resolución que anexiona Hawai y la autodesignada república del gobierno provisional cede al gobierno de Estados Unidos la soberanía sobre las Islas y entrega gratuitamente casi dos millones de acres de tierra de la corona al gobierno de Estados Unidos. El Congreso ratifica la anexión, anula todos los tratados del Reino con otros países y legisla en 1900 una estructura de gobierno para el nuevo territorio. El 21 de agosto de 1959, Hawai se convierte en el estado número 50. Por todo lo anterior el gobierno de Estados Unidos les ofrece disculpas a los nativos hawaianos que se definen como aquellos descendientes de los aborígenes que antes de 1778 ocupaban y ejercían soberanía en el territorio que hoy es el estado de Hawai. Esos nativos hoy componen un 5% de la población de Hawai. La anexión de Hawai como estado de la Unión no fue un ejercicio de auto-determinación del pueblo hawaiano. La consulta era en esencia estadidad (ser un estado) o no. Votar NO significaba continuar siendo un territorio. Una gran mayoría decidió convertirse en estado y fueron admitidos el mismo año de celebrada la consulta. En ésta tenían derecho al voto los ciudadanos americanos y los extranjeros con un mínimo de un año de residencia. Los nativos hawaianos en el 1959 eran una minoría como resultado de una masiva inmigración que se desarrolló desde principios del Siglo 20. Esta historia de Hawai y el hecho de que a los 51 años de estadidad surja un incipiente pero significativo movimiento independentista en aquellas islas deben poner a pensar a los que favorecen la anexión de esta isla caribeña.

 

* El 15 de enero de 1929 nace Martín Luther King, activista por los derechos civiles de los negros en E.E.U.U.

Defensor de los derechos civiles. Estudió teología en la Universidad de Boston. Desde joven tomó conciencia de la situación de segregación social y racial que vivían los negros de su país, y en especial los de los estados sureños.

Muy pronto dio muestras de su carisma y de su firme decisión de luchar por la defensa de los derechos civiles con métodos pacíficos, inspirándose en la figura de Mahatma Gandhi y en la teoría de la desobediencia civil de Henry David Thoreau. Al poco de llegar a Montgomery organizó y dirigió un masivo boicot de casi un año contra la segregación en los autobuses municipales.

La fama de Martin Luther King se extendió rápidamente por todo el país y enseguida asumió la dirección del movimiento pacifista estadounidense. Asimismo, como miembro de la Asociación para el Progreso de la Gente de Color, abrió otro frente para lograr mejoras en sus condiciones de vida.

En 1960 aprovechó una sentada espontánea de estudiantes negros en Birmingham, Alabama, para iniciar una campaña de alcance nacional. En esta ocasión, Martin Luther King fue encarcelado y posteriormente liberado por la intercesión de John Fitgerald Kennedy, entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos, pero logró para los negros la igualdad de acceso a las bibliotecas, los comedores y los estacionamientos.

En el verano de 1963, su lucha alcanzó uno de sus momentos culminantes cuando encabezó una gigantesca marcha sobre Washington, en la que participaron unas doscientas cincuenta mil personas, ante las cuales pronunció uno de sus más bellos discursos por la paz y la igualdad entre los seres humanos. Él y otros representantes de organizaciones antirracistas fueron recibidos por el presidente Kennedy, quien se comprometió a agilizar su política contra el segregacionismo en las escuelas y en la cuestión del desempleo, que afectaba de modo especial a la comunidad negra.

No obstante, ni las buenas intenciones del presidente, quien moriría asesinado meses más tarde, ni el vigor ético del mensaje de King, Premio Nobel de la Paz en 1964, parecían suficientes para contener el avance de los grupos nacionalistas de color contrarios a la integración y favorables a la violencia, como Poder Negro, Panteras Negras y Musulmanes Negros. La permeabilidad de los colectivos de color, sobre todo de los que vivían en los guetos de Nueva York y de otros estados del norte, a la influencia de estos grupos violentos, ponía en peligro el núcleo del mensaje de King, el pacifismo.

En marzo de 1965 encabezó una manifestación de miles de defensores de los derechos civiles que recorrieron casi un centenar de kilómetros, desde Selma, donde se habían producido actos de violencia racial, hasta Montgomery. La lucha de Martin Luther King tuvo un final trágico: el 4 de abril de 1968 fue asesinado en Memphis por James Earl Ray. Mientras se celebraban sus funerales en la iglesia Edenhaëser de Atlanta, una ola de violencia se extendió por todo el país. Ray, detenido por la policía, se reconoció autor del asesinato y fue condenado con pruebas circunstanciales. Años más tarde se retractó de su declaración y, con el apoyo de la familia King, pidió la reapertura del caso y la vista de un nuevo juicio.

  

* El 13 de enero de 1879 Roca le da continuidad al exterminio de los indígenas del sur (campaña del desierto)

 

Calfucurá era el jefe indígena más importante. Había nacido en Lloma (araucania chilena) en 1785. En 1835 logró imponerse sobre los araucanos de Masallé (La Pampa) y se proclamó "cacique general de las pampas". El cacique araucano sometió a todas las tribus del Sur. Calfucurá, dotado de una gran inteligencia y una notable capacidad de organización, organizó en 1855 la "Gran Confederación de las Salinas Grandes", en la que confluyeron las tribus pampas, ranqueles y araucanas. Mantendrá en vilo a los sucesivos gobiernos hasta ser derrotado en marzo de 1872 en San Carlos, partido de Bolívar. Calfucurá murió un año más tarde con casi cien años en la isla de Chiloé. Tomará el mando su hijo, Namuncurá, quien secundado por sus bravos guerreros, Cachul, Catriel, Caupán y Cañumil, se dispuso a cumplir el mandato de defender sus tierras, pero no tendrá la tenacidad de su padre. La consolidación del Estado Nacional hacía necesaria la clara delimitación de sus fronteras con los países vecinos. En este contexto, se hacía imprescindible la ocupación del espacio patagónico reclamado por Chile durante décadas. Sólo la pacificación interior impuesta por el Estado nacional unificado a partir de 1862, permitió a fines de la década del 1870, concretar estos objetivos con el triunfo definitivo sobre el indio. El gobierno de Avellaneda, a través del ministro de Guerra, Adolfo Alsina impulsó una campaña para extender la línea de frontera hacia el Sur de la Provincia de Buenos Aires. El plan de Alsina era levantar poblados y fortines, tender líneas telegráficas y cavar un gran foso, conocido como la "zanja de Alsina", con el fin de evitar que los indios se llevaran consigo el ganado capturado. Antes de poder concretar del todo su proyecto, Alsina murió y fue reemplazado por el joven general Julio A. Roca. La política desarrollada por Alsina había permitido ganar unos 56 mil kilómetros cuadrados, extender la red telegráfica, la fundación de cinco pueblos y la apertura de caminos. El nuevo ministro de Guerra aplicará un plan de aniquilamiento de las comunidades indígenas a través de una guerra ofensiva y sistemática. El propio Roca había definido con sus palabras la relación de fuerzas: "Tenemos seis mil soldados armados con los últimos inventos modernos de la guerra, para oponerlos a dos mil indios que no tienen otra defensa que la dispersión ni otras armas que la lanza primitiva". Los teóricos de la modernización del país proponían poblar el "desierto" que se suponía deshabitado. No eran numerosos los habitantes, pero había habitantes previos a esta postulación. Estos habitantes eran los indígenas. Un testigo de la época, el Ingeniero Trevelot, opinaba: “Los indígenas han probado ser susceptibles de docilidad y disciplina. En lugar de masacrarlos para castigarlos sería mejor aprovechar esta cualidad actualmente enojosa. Se llegará a ello sin dificultades cuando se haga desaparecer ese ser moral que se llama tribu. Es un haz bien ligado y poco manejable. Rompiendo violentamente los lazos que estrechan los miembros unos con otros, separándolos de sus jefes, sólo se tendrá que tratar con individuos aislados, disgregados, sobre los cuales se podrá concretar la acción. Se sigue después de una razzia como la que nos ocupa, una costumbre cruel: los niños de corta edad, si los padres han desaparecido, se entregan a diestra y siniestra. Las familias distinguidas de Buenos Aires buscan celosamente estos jóvenes esclavos para llamar las cosas por su nombre". El plan de Roca se realizaría en dos etapas: una ofensiva general sobre el territorio comprendido entre el Sur de la Provincia de Buenos Aires y el Río Negro y una marcha coordinada de varias divisiones para confluir en las cercanías de la actual ciudad de Bariloche. En julio de 1878, el plan estaba en marcha y el ejército de Roca lograba sus primeros triunfos capturando prisioneros y recatando cautivos. El 14 de agosto de 1878, el presidente Avellaneda envió al Congreso un proyecto para poner en ejecución la Ley del 23 de agosto de 1867 que ordenaba la ocupación del Río Negro, como frontera de la república sobre los indios pampas. El Congreso sancionó en octubre una nueva ley autorizando una inversión de 1.600.000 pesos para sufragar los gastos de la conquista. Con la financiación aprobada, Roca estuvo en condiciones de preparar sus fuerzas para lanzar la ofensiva final. La expedición partió entre marzo y abril de 1879. Los seis mil soldados fueron distribuidos en cuatro divisiones que partieron de distintos puntos para rastrillar la pampa. Dos de las columnas estarían bajo las órdenes del propio Roca y del coronel Napoleón Uriburu, que atacarían desde la cordillera para converger en Choele Choel. Las columnas centrales, al mando de los coroneles Nicolás Levalle y Eduardo Racedo, entrarían por la pampa central y ocuparían la zona de Trarú Lauquen y Poitahue. Todo salió según el plan con el acompañamiento de la armada que con el buque El Triunfo, a las órdenes de Martín Guerrico, navegó por el Río Negro. El 25 de mayo de 1879 se celebró en la margen izquierda del Río Negro y desde allí se preparó el último tramo de la conquista. El 11 de junio las tropas de Roca llegaron a la confluencia de los ríos Limay y Neuquén. Pocos días después, el ministro debió regresar a Buenos Aires para garantizar el abastecimiento de sus tropas y para estar presente en el lanzamiento de su candidatura a presidente de la República por el Partido Autonomista Nacional. Lo reemplazaron en el mando los generales Conrado Villegas y Lorenzo Vintter, quienes arrinconaron a los aborígenes neuquinos y rionegrinos en los contrafuertes de los Andes y lograron su rendición definitiva en 1885.
 
El saldo fue el de miles de indios muertos, catorce mil reducidos a la servidumbre, y la ocupación de quince mil leguas cuadradas, que se destinarían, teóricamente, a la agricultura y la ganadería. Las enfermedades contraídas por el contacto con los blancos, la pobreza y el hambre aceleraron la mortandad de los indígenas patagónicos sobrevivientes. El padre salesiano Alberto Agostini brindaba este panorama: "El principal agente de la rápida extinción fue la persecución despiadada y sin tregua que les hicieron los estancieros, por medio de peones ovejeros quienes, estimulados y pagados por los patrones, los cazaban sin misericordia a tiros de winchester o los envenenaban con estricnina, para que sus mandantes se quedaran con los campos primeramente ocupados por los aborígenes. Se llegó a pagar una libra esterlina por par de oreja de indios. Al aparecer con vida algunos desorejados, se cambió la oferta: una libra por par de testículos". El general Victorica no andaba con rodeos al explicar los objetivos de la conquista: "Privados del recurso de la pesca por la ocupación de los ríos, dificultada la caza de la forma en que lo hacen, que denuncia a la fuerza su presencia, sus miembros dispersos se apresuraron a acogerse a la benevolencia de las autoridades, acudiendo a las reducciones o a los obrajes donde ya existen muchos de ellos disfrutando de los beneficios de la civilización. No dudo que estas tribus proporcionarán brazos baratos a la industria azucarera y a los obrajes de madera, como lo hacen algunos de ellos en las haciendas de Salta y Jujuy". El éxito obtenido en la llamada “conquista del desierto” prestigió frente a la clase dirigente la figura de Roca y lo llevó a la presidencia de la república. Para el estado nacional, significó la apropiación de millones de hectáreas. Estas tierras fiscales que, según se había establecido en la Ley de Inmigración, serían destinadas al establecimiento de colonos y pequeños propietarios llegados de Europa, fueron distribuidas entre una minoría de familias vinculadas al poder, que pagaron por ellas sumas irrisorias. Algunos ya eran grandes terratenientes, otros comenzaron a serlo e inauguraron su carrera de ricos y famosos. Los Pereyra Iraola, los Álzaga Unzué, los Luro, los Anchorena, los Martínez de Hoz, los Menéndez, ya tenían algo más que dónde caerse muertos. Algunos de ellos se dedicarán a la explotación ovina poblando el desierto con ovejas; otros dejarán centenares de miles de hectáreas sin explotar y sin poblar, especulando con la suba del precio de la tierra. Aún hoy, el territorio de Santa Cruz tiene un porcentaje de medio habitante por kilómetro cuadrado. Roca había dicho: "Sellaremos con sangre y fundiremos con el sable, de una vez y para siempre, esta nacionalidad argentina, que tiene que formarse, como las pirámides de Egipto, y el poder de los imperios, a costa de sangre y el sudor de muchas generaciones".

Fuente: www.elhistoriador.com.ar


El 9 de enero de 1927 nace el periodista, escritor, militante peronista Rodolfo Walsh.

 

Su vida...

Por Gabriel Martin

Publicado digitalmente: 18 de julio de 2004

Pequeña biografía de un Grande

«Hay que tener en cuenta que en la Argentina existe el delito de opinión. Que está prohibida la expresión de las corrientes políticas que contradigan al sistema en lo esencial. Que se persigue individualmente a todos aquellos periodistas que tratan de violar esos cánones».
Rodolfo Walsh, mayo de 1972

En los años de entreguerra, en la infamia argentina, el compañero Rodolfo Walsh nació en 1927 en la provincia de Río Negro, en la localidad de Choele Choel. Diez años más tarde fue alumno internado en un colegio irlandés para pobres de Capilla del Señor. En pleno proceso de reconstrucción nacional, en 1944 comenzó a trabajar como corrector, traductor y antólogo de la editorial Hachette, y ya en 1951 ingresó en el oficio que revolucionaría con su pluma: el periodismo. Comenzó en las revistas Leoplán y Vea y Lea. En esa década, el diario La Nación lo buscó para incorporarlo a sus filas de redactores, pero Walsh se negó por bien considerarlo un órgano de prensa de la oligarquía nacional. Ya en la Cuba revolucionaria de 1959 sería uno de los fundadores de Prensa Latina y trabajando allí interceptó el cable de inteligencia yanqui que anunciaba la invasión imperialista conocida como Bahía de Cochinos por ellos, para nosotros Playa Girón, el 17 de abril de 1961 En 1977, Gabriel García Márquez, que también era miembro de Prensa Latina, dijo: «En realidad fue Rodolfo Walsh quien descubrió, desde muchos meses antes, que los Estados nidos estaban entrenando exiliados cubanos en Guatemala para invadir Cuba por Playa Girón». García Márquez recordaba: «Jorge Masetti, había instalado en la agencia una sala especial de teletipos para captar y luego analizar en junta de redacción el material informativo de las agencias rivales. Una noche, por un accidente mecánico, Masetti se encontró en su oficina con un rollo de teletipo que no tenía noticias sino un mensaje muy largo en clave intrincada. Era en realidad un despacho de tráfico comercial de la «Tropical Cable» de Guatemala. Rodolfo Walsh, que por cierto repudiaba en secreto sus antiguos cuentos policiales, se empeñó en descifrar el mensaje con ayuda de unos manuales de criptografía recreativa que compró en una librería de lance de La habana. Lo consiguió al cabo de muchas horas insomnes, sin haberlo hecho nunca y sin ningún entrenamiento en la materia, y lo que encontró dentro no solo fue una noticia sensacional para un periodista militante, sino una información providencial para el gobierno revolucionario de Cuba. El cable estaba dirigido a Washington por el jefe de la CIA en Guatemala, adscripto al personal de la embajada de Estados Unidos en ese país, y era un informe minucioso de los preparativos de un desembarco en Cuba por cuenta del gobierno norteamericano. Se revelaba, inclusive, el lugar donde empezaban a prepararse los reclutas: la hacienda Retalhuleu, un antiguo cafetal al norte de Guatemala». De regreso a la Argentina siguió trabajando en Primera Plana, Panorama y el semanario de la CGT entre 1968 y 1970, saliendo al público de forma clandestina luego de la detención de Raimundo Ongaro y el allanamiento en 1969 a la CGT de los Argentinos. En 1972 escribiría por un año en el Semanario Villero y en el diario Noticias hasta que fue clausurado en 1974. Allí se publicaba a diario la tira El Eternauta, de Héctor G. Oesterheld. También dirigió junto al hoy juez Eduardo Luis Duhalde, junto a Paco Urondo, Rodolfo Ortega Peña y Haroldo Conti, la revista Militancia, que salió en 1973 y al año siguiente fue clausurada por Isabel Perón. Luego del ajusticiamiento por parte del Comando Juan José Lavalle de Pedro E. Aramburu, Walsh inició un acercamiento a Montoneros, especialmente cuando Walsh formó parte de un comando que terminó la vida del sindicalista Alonso, y se incorporó definitivamente en 1973 como oficial encargado de inteligencia. Tenía entonces su nombre de guerra «Esteban». Para esa tarea decía: «No se puede vencer a un enemigo sin antes comprenderlo». Por aquel entonces, Walsh simpatizaba con Mario Eduardo Firmenich y desconfiaba de Perón. Luego del pase a la clandestinidad de Montoneros y de la muerte del Viejo, Walsh acató la decisión de operar ocultamente, pero en el ’75 analizó la situación y tuvo un choque con Firmenich y parte de la Conducción Nacional. Walsh decía que había una sensación optimista en la conducción de Montoneros, pero ya en ese año, previo al golpe de Estado, sentenció: «esta batalla está perdida», y consideraba que el camino a adoptar era un repliegue absoluto. Pedía que se admitiese la derrota en ese momento, para evitar el exterminio de los militantes, y preservar a los líderes e históricos en el exterior. El único punto que le aceptó Firmenich fue el autoexilio de la Conducción. A consideración de Walsh, era imposible enfrentar con fusiles a todas las FFAA, y comenzó a actuar para despabilar a la sociedad haciendo correr noticias por todas partes. En un escrito interno, «Observaciones sobre el documento del Consejo», Walsh dijo: «Si corregimos nuestros errores volveremos a convertirnos en una alternativa de poder... tenemos todo el tiempo necesario, si lo sabemos usar». Ya enfrentado dialécticamente con Firmenich en cuanto a las metodologías, Walsh diría: «La personalización de la política nos parece peligrosa. Primero porque creemos que para el pueblo existen los muchachos, los Montoneros, antes que Firmenich». Con la salida de la Conducción Nacional de Montoneros del país, Rodolfo Walsh apuntó luego de que comenzara a crearse el Movimiento Montonero como fuerza política, que «nuestra teoría ha galopado kilómetros adelante de la realidad, cuando eso ocurre, la vanguardia corre el riesgo de convertirse en patrulla perdida». Y agregó: «Entiendo que Montoneros debe seguir la dirección de retirada marcada por el pueblo, que es hacia el peronismo, y que la única propuesta aglutinante que podemos formular a las masas es la resistencia popular, cuya vanguardia en la clase trabajadora debe ser nuevamente la resistencia peronista». Lo que planteaba Walsh era transformar la derrota militar en una futura victoria política. Cuando la luz se apagó en nuestra patria el 24 de marzo de 1976, Walsh organizó ANCLA (Agencia de Noticias Clandestina), nombre que causó desconcierto en el seno de las FFAA que pensaban que se trataba de un grupo interno de la Marina. Desde allí, y en la más extrema clandestinidad, trabajó para romper el cerco informativo impuesto por la dictadura con la complicidad de los directores de los medios. A diario despachaba cables de noticias hacia cada redacción dando cuenta cual era la realidad del país pisoteado por las botas, por lo que hoy ningún trabajador de prensa de aquellos años puede decir que «no sabía» lo que pasaba. La prensa oligárquica quiere desmitificar al verdadero Walsh, dejándolo sólo en un papel de «gran periodista» y quitándole sus otras extremidades del cuerpo. Su compromiso no se cerró sólo detrás de una máquina de escribir. Rodolfo Walsh era un auténtico revolucionario que acompañó todo el proceso de resistencia y de liberación nacional, militando en las FAP identificándose con la izquierda peronista de los ’60, ingresando a Montoneros ya en los ’70. cuando se cumplió un año de la más feroz represión y sabiéndose cercado, Walsh escribió la Carta Abierta a la Junta Militar. El 25 de marzo de 1977, un día después de la Carta Abierta, Rodolfo Walsh era buscado para ser secuestrado vivo a fines de sacarle toda la información posible «quebrándolo». Estaba en la zona de Congreso donde dejó unas cartas en un buzón, y se alejó por Entre Ríos hacia la avenida San Juan. Al mismo tiempo, otro grupo de tareas reventaba su casa en San Vicente, donde se llevaron muchos de sus escritos, entre ellos «Ese Hombre», que estaba en manos de Massera y fue robado por una militante liberada. Mientras caminaba, Walsh comenzó a sentir el olor de la muerte: vio a muchos siguiendo sus movimientos y se dio cuenta que la cita estaba envenenada. Se lanzó en carrera y un oficial de la Marina intentó hacerlo caer en la carrera. Walsh sacó la pistola y respondió el fuego, mientras una ráfaga de ametralladora lo cortaba al medio. Ante la Justicia, Martín Grass dice haber visto al cuerpo de Walsh en la ESMA, muerto antes de llegar. Tenía 50 años. Su cuerpo fue desaparecido. De chico quiso ser aviador, hoy es un héroe que extrañamos. Hoy todos extrañamos al periodista y maestro Walsh, al revolucionario Walsh, y al compañero montonero Rodolfo Walsh.

 

 


CARTA ABIERTA DE RODOLFO WALSH
A LA JUNTA MILITAR


   
1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.
   El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.
   El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.
   Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese "ser nacional" que ustedes invocan tan a menudo.
   Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivtas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.
   2. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.
   Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.1
   Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.
   De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda un ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.
   La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el "submarino", el soplete de las actualizaciones contemporáneas.2
   Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.
   3. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.
   Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.
   Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.
   Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia,incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de "cuenta-cadáveres" que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.
   El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 ó 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos.3
   Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y Ios partidos de que aún los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.
   Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor.4
   El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.
   4. Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.5
   Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, "con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles" según su autopsia.
   Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron.6
   Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.
   En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces dc atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea 7, sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre "violencias de distintos signos" ni el árbitro justo entre "dos terrorismos", sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte.8
   La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Boliva y Uruguay.9
   La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.
   Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de "Prensa Libre" Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.
   A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: "La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal".10
   5. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.
   En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar11, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.
   Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisioncs internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9%12 prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.13
   Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la "racionalización".
   Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subterráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo , el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.
   Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar "el país", han sido ustedes más afortunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.
   Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar.
6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.
   Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos".14
   El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el "festín de los corruptos".
   Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideologia que amenaza al ser nacional.
   Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán dcsaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.    Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles. Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.

 

 * El 7 de Enero de 1919 se inicia la violenta represión a los obreros de los talleres Vassena (conocida como la semana trágica)

 

La huelga de los 2.500 trabajadores metalúrgicos había comenzado el 2 de diciembre. No pedían demasiado: jornada de ocho horas, salubridad laboral y un salario justo. Para ese entonces los Vasena habían vendido la fábrica a una empresa inglesa, pero seguían gerenciándola. Los antepasados de Adalbert Kriegar Vasena, ministro de economía de Onganía, se mostraron intransigentes frente a lo que llamaban la “insolencia obrera”. Lo que naturalmente puso más “insolentes” a los trabajadores, que decidieron tomar la fábrica y armar un piquete en la puerta del establecimiento en defensa de sus derechos. El señor Vasena tenía buenas relaciones con el gobierno, particularmente con el señor Melo, que además de ser un notable militante radical cercano a Yrigoyen era a la vez asesor legal de Vasena. Y logró que enviaran rápidamente policías y bomberos para castigar la “insolencia” de los explotados organizados. Todo comenzó el 7 de enero, a eso de las tres y media de la tarde, con un grupo de huelguistas que había formado un piquete tratando de impedir la llegada de materia prima para la fábrica. En ese momento, los conductores que pasaron por donde estaban los huelguistas, develando su verdadera función, comenzaron a disparar sus armas de fuego contra los trabajadores. Al grupo de rompehuelgas se sumaron inmediatamente las fuerzas policiales que estaban destacadas en la zona desde el comienzo de la huelga. Se vivió un clima de pánico en el barrio, la gente corría a refugiarse donde podía. Cuando terminó de escucharse el ruido ensordecedor de los balazos el saldo fue elocuente: cuatro muertos. Tres de ellos habían sido baleados en sus casas y uno había perecido a causa de los sablazos propinados por la policía montada, los famosos “cosacos”. Hubo además, más de 30 heridos. Según La Prensa fueron disparados más de 2.000 proyectiles por unos 110 policías y bomberos. Sólo tres integrantes de las fuerzas represivas fueron levemente heridos. (…) La historia oficial no recoge los nombres de los muertos del pueblo. Ellos fueron: Juan Fiorini, argentino, 18 años, soltero, jornalero de la fábrica Bozzalla Hnos., que fue muerto mientras estaba tomando mate en su domicilio de un balazo en la región pectoral; Toribio Barrios, español, 42 años, casado, recolector de basura, muerto en la avenida Alcorta frente al número 3189, de varios sablazos en el cráneo; Santiago Gómez Metrolles, argentino, 32 años, soltero, recolector de basura, de un balazo en el temporal derecho mientras se hallaba en la fonda de avenida Alcorta 3521, de Lázaro Alberti; Miguel Britos, casado, jornalero, muerto a consecuencia también de heridas de bala. Según el propio parte policial que reproduce La Nación, ninguno fue muerto en actitud de combate, ninguno estaba agrediendo a las fuerzas represivas.(…) Frente a la gravedad de los hechos, uno de los causantes de toda esta tragedia, don Alfredo Vasena, se dignó a reunirse con los delegados gremiales en el Departamento de Policía y les ofreció la reducción de la jornada laboral a 9 horas, un 12 % de aumento de jornales y admisión de cuantos quisieran trabajar. Como la reunión se hizo larga, se decidió continuarla al día siguiente en la propia fábrica. Los obreros llegaron puntualmente a las diez, pero don Vasena se negó a reunirse argumentando que entre los delegados había activistas que no pertenecían a su plantel. Los obreros armados de cierta paciencia conformaron otra delegación que presentó el pliego de condiciones de los huelguistas: jornada de 8 horas, aumentos de jornales comprendidos entre el 20 y el 40 %, pago de trabajos y horas extraordinarias, readmisión de los obreros despedidos por causas sindicales y abolición del trabajo a destajo. Vasena prometió contestar al día siguiente y, a pedido de los obreros, ordenó que dejaran de circular las chatas de transportes. Pero los hechos se iban a precipitar. Los muertos que vos matáis Aquel jueves 9 de enero de 1919 Buenos Aires era una ciudad paralizada. Los negocios habían cerrado, no había espectáculos, ni transporte público, la basura se acumulaba en las esquinas por la huelga de los recolectores, los canillitas habían resuelto vender solamente La Vanguardia y La Protesta, que aquel día titulaba: “El crimen de las fuerzas policiales, embriagadas por el gobierno y Vasena, clama una explosión revolucionaria”. Más allá de las divisiones metodológicas de las centrales obreras, la clase trabajadora de Buenos Aires fue concretando una enorme huelga general de hecho. Los únicos movimientos lo constituían las compactas columnas de trabajadores que se preparaban para enterrar a sus muertos. Eran hombres, mujeres y niños del pueblo, con sus crespones negros y sus banderas rojas y negras, eran socialistas, anarquistas y sindicalistas revolucionarios que salían a la calle para demostrar que no le tenían miedo a la barbarie “patriótica” de los dueños del país, de los “niños bien” de la “Liga Patriótica Asesina” como ya se la conocía en los ambientes obreros, para dar claro testimonio de que no los asustaban las policías bravas y ahí andaban con su única propiedad, sus hijos, por las calles de aquella Buenos Aires que hacía historia. Lo único que pretendían era homenajeara sus mártires y repudiar la represión estatal y para estatal. Previsor, el jefe de policía Elpidio González había solicitado y obtenido aquel mismo día del presidente Yrigoyen un decreto que aumentaba en un 20 % el sueldo de los policías a los que les esperaba una dura faena. La Liga Patriótica, asesina Por aquellos primeros días de 1919 a los miembros “más destacados de la sociedad” les dio un fuerte ataque de paranoia. En su fértil imaginación florecían selváticamente las teorías conspirativas. La Revolución Bolchevique se había producido hacía menos de dos años y el simple recuerdo de los soviets de obreros y campesinos decidiendo el destino de la nación más grande del mundo hacía temblar a los dueños de todo en la Argentina. Había que frenar el torrente revolucionario. Comenzaron a reunirse para presionar al gobierno radical, al que veían como incapaz de llevar adelante una represión como la que ellos deseaban y necesitaban. Según los jefes las familias más “bien” de la Argentina, se hacía necesario el empleo de una “mano dura” que les recordara a los trabajadores que su lugar en la sociedad viene por el lado de la obediencia y la resignación. Así fue como un grupo de jóvenes de aquellas “mejores familias” se reunieron en la Confitería París y decidieron “patrióticamente” armarse en “defensa propia”. Las reuniones continuaron en los más cómodos salones del “Centro Naval” de Florida y Córdoba, donde fueron cálidamente recibidos por el contralmirante y recontra reaccionario Manuel Domecq García y su colega el contralmirante Eduardo O’Connor, quienes se comprometieron a darle a los ansiosos muchachos instrucción militar. O’Connor dijo aquel 10 de enero de 1919 que Buenos Aires no sería otro Petrogrado e invitaba a la “valiente muchachada” a atacar a los “rusos y catalanes en sus propios barrios si no se atreven a venir al centro”. Los jovencitos “patrióticos” partieron del centro naval con brazaletes con los colores argentinos y armas automáticas generosamente repartidas por Domecq, O’Connor y sus cómplices. Este grupo inicialmente inorgánico se va a constituir oficialmente como Liga Patriótica Argentina el 16 de enero de 1919. Domecq García ocupó la presidencia en forma provisional hasta abril de 1919, cuando las brigadas eligieron como presidente a Manuel Carlés26 y vice a Pedro Cristophersen. (…) ¿A qué se dedicaban estos ciudadanos preocupados por el orden? Las bandas terroristas armadas que operaban bajo el rótulo de Liga Patriótica Argentina lo hacían con total impunidad y la más absoluta colaboración y complicidad oficiales. Se reunían en las comisarías y allí se les distribuían armas y brazaletes. Desde las sedes policiales partían en coches último modelo manejados por los jovencitos oligarcas, y al grito de “Viva la Patria” se dirigían a las barriadas obreras, a las sedes sindicales, a las bibliotecas obreras, a la sede de los periódicos socialistas y anarquistas para incendiarlos y destruirlos, todo bajo la mirada cómplice de la policía y los bomberos. El barrio judío de Once fue atacado con saña por las bandas patrióticas que se dedicaban a la “caza del ruso”. Allí fueron incendiadas sinagogas y las bibliotecas Avangard y Paole Sión. Los terroristas de la Liga atacaban a los transeúntes, particularmente a los que vestían con algún elemento que determinara su pertenencia a la colectividad. La cobarde agresión no respetó ni edades ni sexos. Los “defensores de la familia y las buenas costumbres” golpeaban con cachiporras y las culatas de sus revólveres a ancianos y arrastraban de los pelos a mujeres y niños. El triunfo de la huelga Finalmente el 11 de enero el gobierno radical llegó a un acuerdo con la FORA IX basado en la libertad de los presos que sumaban más de 2.000, un aumento salarial de entre un 20 y un 40 %, según las categorías, el establecimiento de una jornada laboral de nueve horas y la reincorporación de todos los huelguistas despedidos. Poco después las autoridades de la FORA y del Partido Socialista resolvieron la vuelta al trabajo. El vespertino La Razón titulaba: “Se terminó la huelga, ahora los poderes públicos deben buscar los promotores de la rebelión, de esa rebelión cuya responsabilidad rechazan la FORA y el PS…”.  Pero el dolor y la conmoción popular continúan. Los trabajadores se muestran renuentes a volver a sus trabajos. En las asambleas sindicales las mociones por continuar la huelga general se suceden. Por su parte, la FORA V se opone terminantemente a levantar la medida de fuerza y decide “continuar el movimiento como forma de protesta contra los crímenes de Estado”. Finalmente, el jefe del Poder Ejecutivo de facto, general Luis Dellepiane, recibió el martes 14 de enero por separado a las conducciones de las dos FORA y aceptó sus coincidentes condiciones para volver al trabajo que incluían “la supresión de la ostentación de fuerza por las autoridades” y el “respeto del derecho de reunión”. Pero pasando por encima del general, la policía y miembros de la Liga Patriótica se dieron un gusto que venían postergando: saquearon y destruyeron la sede de La Protesta. Esto motivó la amenaza de renuncia de Dellepiane, que fue rechazada al día siguiente por el propio presidente Yrigoyen, quien además ordenó efectivizar la puesta en libertad de todos los detenidos. Para el jueves 16, Buenos Aires era casi una ciudad normal: circulaban los tranvías, había alimentos en los mercados, y los cines y teatros volvieron a abrir sus puertas. Las tropas fueron retornando a los cuarteles y los trabajadores ferroviarios fueron retomando lentamente los servicios. Recién el lunes 20 los obreros de Vasena, tras comprobar que todas sus reivindicaciones habían sido cumplidas y que no quedaba ningún compañero despedido ni sancionado, decidieron volver a sus puestos de trabajo. (…) La rebelión social duró exactamente una semana, del 7 al 14 de enero de 1919. La huelga había triunfado a un costo enorme. El precio no lo pusieron los trabajadores sino los dueños del poder, que hicieron del conflicto un caso testigo en su pulseada con el gobierno al que consiguieron presionar en los momentos más graves e imponerle su voluntad represiva. Adaptación de Los mitos de la historia argentina III, de Felipe Pigna, Editorial Planeta, 2006

 

 
* El 1 de Enero de 1994 entró en vigencia el Nafta, los indígenas zapatistas lo eligieron para hacer sentir su grito.

"Este 1 de enero se cumplen 16 años del alzamiento zapatista en Chiapas coincidiendo con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos, Canadá y México. La irrupción del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) desbarató las pretensiones del gobierno corrupto y neoliberal de Carlos Salinas de Gortari de presentar la puesta en marcha del TLC como el ingreso definitivo de México en la modernidad". Este 1 de enero se cumplen quince años del alzamiento zapatista en Chiapas coincidiendo con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos, Canadá y México. La irrupción del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) desbarató de un plumazo las pretensiones del gobierno corrupto y neoliberal de Carlos Salinas de Gortari de presentar la puesta en marcha del TLC como el ingreso definitivo de México en la “modernidad”. Galvanizó la oposición a un Tratado que había suscitado ya durante su proceso de negociación considerables campañas de rechazo y una innovadora e interesante dinámica de coordinación transfronteriza entre movimientos, sindicatos y organizaciones de los tres países concernidos. El alzamiento marcó simbólicamente el inicio de un nuevo ciclo internacional de contestación al “nuevo orden mundial” proclamado por Bush padre en 1991 surgido de la reorganización del mundo posterior a la caída del Muro de Berlin en 1989 y a la primera guerra del Golfo en 1991 y en vísperas de la desintegración de la URSS a finales del mismo año. Los zapatistas fueron los primeros en codificar un discurso general de crítica al nuevo orden mundial situando su lucha particular en un marco de cuestionamiento general del mismo y de defensa de “la humanidad y contra el neoliberalismo”. En palabras del mismo Subcomandante: “Marcos es gay en San Francisco, negro en Sudáfrica, asiático en Europa, chicano en San Isidro, anarquista en España, palestino en Israel, indígena en las calles de San Cristóbal, chavo banda en Neza, rockero en CU, judío en la Alemania nazi, ombudsman en la Sedena, feminista en los partidos políticos, comunista en la posguerra fría...”. La revuelta zapatista combinaba de forma peculiar lo nuevo y lo viejo, la defensa de los derechos indígenas con el uso de las nuevas tecnologías y una hábil política de comunicación, y se dotó de un lenguaje y de un planteamiento estratégico innovador, aunque con límites y contradicciones, en un momento de crisis y desconcierto de la izquierda. Los zapatistas fueron también pioneros en los intentos de articular la incipiente resistencia internacional contra el nuevo orden mundial con la convocatoria del I Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo en la Selva Lacandona en 1996. Dieron un impulso decisivo a la emergencia de lo que luego vendría a llamarse el nuevo “internacionalismo de las resistencias” y que tendría su mejor expresión en la abrupta entrada en escena del movimiento “antiglobalización” a partir de las protestas en Seattle durante la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en noviembre de 1999. Ya en el nuevo siglo, la visibilidad específica del zapatismo perdió fuerza precisamente por el ascenso del movimiento “antiglobalización”, con su estela de movilizaciones internacionales durante las cumbres oficiales que tuvo su máximo momento de esplendor en el periodo 1999-2003, la irrupción del proceso del Foro Social Mundial a partir del año 2001, el movimiento antiguerra en 2003, y el auge de las resistencias al neoliberalismo en el conjunto de América Latina, iniciadas simbólicamente con la “guerra del agua” en Cochabamba (Bolívia) en abril del 2000, y la consolidación de las experiencias de gobiernos progresistas en Venezuela, Bolivia, Ecuador y ahora Paraguay. A pesar de ello, el zapatismo ha tenido importantes momentos de visibilidad y centralidad política en ocasión de sus principales iniciativas, como la “Caravana a la Ciudad de México” en febrero y marzo del 2001 que culminó con la multitudinaria llegada de Marcos al Zócalo y la “Otra Campaña” en 2005 y 2006. Ha seguido siendo uno de los componentes de referencia de los movimientos de resistencia al capitalismo global. El mundo actual es bastante distinto del de hace quince años. El “nuevo orden mundial” anunciado por Bush padre se tambalea. Si entonces los Estados Unidos se presentaban como la única superpotencia indiscutible, hoy aparecen como una potencia en declive que lucha por mantener su hegemonía mundial. Si el neoliberalismo, codificado en el llamado “Consenso de Washington”, se postulaba como la única política posible y se encontraba en su momento de mayor apogeo histórico, hoy sufre un fuerte descrédito y cuestionamiento. Y si el capitalismo salía victorioso de la “guerra fría” y aparecía como un sistema económico sin rival y prometía prosperidad para todo el mundo, hoy se hace más evidente que nunca su carácter destructivo. No sólo es incapaz de satisfacer las necesidades básicas de la mayoría de la humanidad, sino que amenaza a la propia supervivencia de la especie debido a la crisis ecológica global que ha provocado. Desde el alzamiento zapatista las políticas neoliberales se han profundizado, acelerado y generalizado, pero las propias contradicciones que éstas han causado han engendrado crecientes y múltiples resistencias, aunque todavía sin la fuerza suficiente para derrotarlas y provocar un cambio de paradigma. “Ya Basta” fue el grito que mostraba la ira y la indignación de los zapatistas insurrectos. “Ya Basta” es lo que han sentido, pensado y expresado los millones de personas que en estos quince años se han rebelado contra el actual orden de cosas y que, con su práctica, han enterrado la tesis del “fin de la historia” proclamada, poco antes del alzamiento zapatista, por Francis Fukuyama y abrazada por los entonces muy confiados ideólogos neoliberales. Muy a pesar de algunos, la historia no terminó, y el resultado de la partida aún está por determinar.
El 1 de enero de 1959 la revolución cubana libera ese territorio de la Patria Grande de la dominación Yanki.

El general Batista llegó en avión a Ciudad Trujillo, procedente de La Habana, de donde había salido precipitadamente a las cinco de la madrugada. Le acompañan unos cuarenta miembros de su gobierno y jefes del Ejército, entre ellos, el presidente electo, Andrés Rivero Agüero; el hasta ahora primer ministro de Cuba, Gonzalo Güell; el presidente del Senado, Anselmo Allegro; el contraalmirante Rodríguez Calderón, que era jefe de la Marina, y el general Pedraza, quien fue nombrado miembro de la Junta Militar que preside el general Cantillo, pero luego renunció a formar parte de ella y acordó salir de Cuba.

Fuentes informadas dicen que Batista convocó a los altos oficiales del Estado Mayor, con los que se reunió en Campo Columbia antes de abandonar el país. El presidente -según estas fuentes- dijo a los oficiales del Estado Mayor que no deseaba un mayor derramamiento de sangre y que resignaba sus poderes sobre el general Cantillo.

«No confiéis en nadie»

El dirigente del Movimiento 26 de Julio, Fidel Castro, ha rechazado esta noche la oferta de paz hecha por la Junta de Gobierno que ha asumido el poder en Cuba. En una emisión por radio, Fidel Castro dijo que sus Fuerzas «continuarían las operaciones en todos los frentes. El régimen de Batista ha caído a causa de los últimos golpes rebeldes -agregó-. No confiéis en nadie, ni permitáis que nadie os engañe.»

Fidel Castro ha dirigido un ultimátum por radio a la guarnición de Santiago de Cuba, en el que dice que si no se rinde a las dieciocho (hora local), sus Fuerzas tomarían por asalto la ciudad. «La guerra no ha terminado -dice el ultimátum de Fidel Castro- porque los asesinos están todavía armados.»

En su alocución a la población de Santiago de Cuba, el dirigente revolucionario agrega: «Contamos con vuestro apoyo y os pedimos que esa ciudad «quede paralizada». Todos deben abandonar su trabajo, a excepción de las fábricas de energía eléctrica.»

Por otra parte, los jefes de las Fuerzas de Fidel Castro han recibido la orden de avanzar en la provincia de Camagüey y cortar las carreteras que conducen a la capital de la misma. También se ha dado orden de avanzar sobre La Habana, Guantánamo y Holguín, y de detener a todos los oficiales del Ejército, que serán sometidos a Consejos de guerra. Castro ha dispuesto también que «no cese el fuego por ninguna razón y que se concedan treguas a las Fuerzas armadas solamente cuando éstas se rindan». «Las operaciones militares -agrega- deben continuar contra las Fuerzas armadas de La Habana, que se han rebelado (refiriéndose a los miembros de la Junta Militar). Hasta que no se rindan incondicionalmente, no habrá paz.»

Liberación de presos políticos

Apenas comenzaron a extenderse por las calles las noticias de la partida de Batista se produjo el asalto al cuartelillo de Policía número 5 y la liberación de un númeno no determinado de presos políticos. En la prisión de La Habana organizaron una manifestación otros presos políticos, mientras centenares de familiares suyos se agolpaban en el exterior.

Algunos presos han resultado heridos en las manifestaciones. Varias mujeres se desmayaron y otras fueron pisoteadas en el pánico que siguió, en la multitud del exterior, al hacer fuego contra ella soldados y policías desde los muros de la cárcel. Los manifestantes se alejaron al arriarse en el interior la bandera de Batista.

En los suburbios los revolucionarios arrojan sus automóviles contra los contadores de estacionamiento y se apoderan de las monedas que contienen. También fueron asaltadas, además de los casinos del hotel Sevilla Baltimore y del hotel Plaza, las oficinas de varias compañías aéreas: K. I. M., Iberia, Air France, Aerolíneas Argentinas y Línea Aeropostal Venezolana, así como bancos y otras instituciones. Se escuchan disparos en toda la ciudad y algunos policías han comenzado a hacer aparición en los lugares de los disturbios, pues las turbas están entregándose al pillaje y la destrucción en el centro de la capital.

Fidel entrará en La Habana

Fidel Castro llegará a La Habana a las ocho de esta noche (hora española), según se afirma en círculos fidelistas, aunque no ha habido confirmación de la noticia. También se espera en la capital a Antonio Varona, que representa al ex presidente Carlos Prío Socarrás.

Al mismo tiempo se anuncia que el general Pedraza, miembro de la Junta Militar, ha abandonado el país. La situación en Campo Columbia es muy inquieta y se ha aplazado una conferencia de Prensa convocada para las tres de la tarde. Circulan rumores de que la Junta consideró inaceptable al general Pedraza. La futura constitución de la Junta es muy incierta.

 



* 13 de diciembre de 1828 es fusilado el caudillo federal Manuel Dorrego

Y Roberto Bardini dice así:
"Dorrego Fue apóstol, vivió como héroe y murió como mártir"

Faltaban 11 días para Navidad. A la orden de "¡fuego!", un pelotón de fusilamiento unitario acribilló de ocho tiros en el pecho al coronel federal Manuel Dorrego, ex gobernador de Buenos Aires. Había sido estudiante de leyes, militar indisciplinado en los cuarteles pero valiente en el campo de batalla, apasionado político y patriota hasta los huesos. Fue una víctima más del crónico desencuentro entre argentinos.

Dorrego nació el 11 de junio de 1787 en Buenos Aires. En
1803, a los 15 años, ingresó en el Real Colegio de San Carlos y a inicios de 1810 comenzó a estudiar Derecho en la Universidad de San Felipe, en Santiago de Chile. Antes de concluir 1810, Dorrego regresa a Buenos Aires y con el grado de mayor se une a las fuerzas armadas encabezadas por Cornelio Saavedra rumbo al norte. En el combate de Cochabamba sufre dos heridas y gana el ascenso a teniente coronel. Más tarde, bajo las órdenes de Manuel Belgrano, lucha en Tucumán (24 de septiembre de 1812) y Salta (20 de febrero de 1813). El ejército de Belgrano marcha hacia Potosí sin Dorrego: se queda en la retaguardia, arrestado por indisciplina. Eso le evita las derrotas de Vilcapugio (1º de octubre de 1813) y Ayohuma (14 de noviembre de 1813), y quizá la muerte en servicio. A pesar de todo, ese mismo agitado año, Dorrego asciende a coronel y encabeza la creación de milicias gauchas. Apenas ha cumplido 26 años. Los momentos de inacción, sin embargo, lo descontrolan. El inflexible general José de San Martín ordena su confinamiento por nuevas actitudes de indisciplina y en mayo de 1814 es trasladado a Buenos Aires. Allí se pone a las órdenes del general Carlos María de Alvear. El impetuoso Dorrego se lanza a la lucha política. Se declara partidario de un gobierno federativo y fomenta la autonomía de Buenos Aires. Con Manuel Moreno y otros patriotas se opone a Juan Martín de Pueyrredón, Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Finalmente, para no participar en el enfrentamiento civil, solicita que su regimiento se una al ejército que San Martín prepara en Mendoza para la Campaña de los Andes. No alcanza a partir: el 15 de noviembre de 1816, Pueyrredón ordena su destierro. Lo embarcan y recién al tercer día de viaje se entera que su destino es el puerto de Baltimore, en Estados Unidos.

El 9 de julio de 1819, Pueyrredón renuncia y es reemplazado por el general José Rondeau. Dorrego regresa a Buenos Aires al año siguiente. Recupera su grado de coronel, obtiene el mando militar de Buenos Aires y es designado temporalmente gobernador interino. Presenta su candidatura a gobernador en la provincia pero es derrotado por Martín Rodríguez. Con caballerosidad, hace reconocer por sus tropas el triunfo de su adversario. Pero el hecho de estar en la oposición hace que el gobierno lo destierre en Mendoza. Una mejor idea hubiera sido darle el mando de un regimiento y ordenarle combatir. La inactividad o el ostracismo no son buenos para Dorrego: huye a Montevideo.

Dorrego regresa a Buenos Aires -junto con exiliados como Carlos María de Alvear, Manuel de Sarratea y Miguel Estanislao Soler- gracias a
la Ley del Olvido (noviembre de 1821). En 1823, fue electo representante ante la Junta de Gobierno y desde su periódico El Argentino respaldó las ideas federalistas, en oposición al gobierno de Bernardino Rivadavia, lo cual le hizo ganar prestigio en las provincias. En 1825, se entrevistó con Simón Bolívar, a quien consideró el único capaz de contener los planes expansionistas del Imperio de Brasil.

El militar convertido en político resulta elegido representante por Santiago del Estero en el Congreso Nacional. Cuando se discute
la Constitución de 1826 se destaca en los debates sobre la forma de gobierno y el derecho al sufragio. Desde el periódico El Tribuno continúa atacando la posición centralista de Rivadavia, lo que aumenta su prestigio en las provincias.

Al referirse a la constitución rivadaviana de ese año, Dorrego afirma: "Forja una aristocracia, la más terrible porque es la aristocracia del dinero. Échese la vista sobre nuestro país pobre, véase qué proporción hay entre domésticos asalariados y jornaleros y las demás clases del Estado (...). Entonces sí que sería fácil influir en las elecciones, porque no es fácil influir en la generalidad de la masa, pero sí en una corta porción de capitalistas; y en ese caso, hablemos claro, el que formaría la elección sería el Banco, porque apenas hay comerciantes que no tengan giro con el Banco, y entonces sería el Banco el que ganaría las elecciones, porque él tiene relación en todas las provincias".
Acosado, Rivadavia renuncia a la presidencia. Vicente López es designado mandatario provisional. En agosto de 1827, Dorrego es electo gobernador de la provincia de Buenos Aires. Pero ante el tratado de paz firmado con Brasil, los unitarios ven la posibilidad de recuperar el poder aprovechando el descontento de los jefes militares de regreso. Ex compañeros de exilio, como Soler y Alvear, junto con los generales Martín Rodríguez, Juan Lavalle y José María Paz comienzan a conspirar para derrocar al gobierno federal.

El 1° de diciembre de 1828, Lavalle ocupa Buenos Aires con sus tropas. Dorrego se dirige al sur de la provincia y le pide apoyo a Juan Manuel de Rosas, entonces comandante de campaña. Rosas le aconseja que vaya a Santa Fe y le solicite respaldo a Estanislao López, pero Dorrego decide enfrentar a Lavalle. Las fuerzas de uno y otro se chocan en Navarro. El gobernador cae prisionero y el vencedor ordena, sin ninguna grandeza, que muera fusilado el 13 de diciembre. La decisión estremece a la capital y las provincias.
Hernán Brienza en su libro: El Loco Dorrego, el último revolucionario lo define así:

Dorrego es el cruce de dos paralelas:

Liberal pero nacionalista, federal pero ilustrado, porteño pero federal, ilustrado pero popular, nacional y popular pero democrático y republicano, nacionalista y localista pero americanista, bolivariano, y sanmartiniano.

Su aura reverbera en las figuras de Leandro Alem, Hipólito Yrigoyen, tal vez el primer Perón y el John William Cooke preguevarista, aunque todos estos personajes tengan diferencias ideológicas supuestamente irreconciliables.

 

El 13 de diciembre de 1828 comienza la larga guerra civil que divide a los argentinos. Fue el primer crimen político luego de la furia revolucionaria. Mueren definitivamente los principios que sostuvieron algunos de los hombres más esclarecidos de mayo de 1810.



 

*10 de Diciembre de 1977 es desaparecida la compañera Azucena Villaflor , madre de las Madres de Plaza de Mayo

La única lucha que se pierde es la que se abandona, y prueba de ello es la labor de las Madres de la Plaza de Mayo,

"Sólo vamos a decir, porque nos queda grande la empresa de valorar a Azucena, que fue quien hizo el puente entre la historia de la resistencia popular en la Argentina - con sus héroes, sus presos y masacrados- y las organizaciones surgidas en la lucha contra la dictadura genocida.
En cada recuerdo de sus compañeros de lucha resalta un hecho: Azucena sabía que la fuente de su coraje, su inventiva, su inteligencia, era lo que nuestro pueblo fue capaz de hacer en su larga historia de lucha y sacrificio. ´Tenemos que ir a Plaza de Mayo porque allí se produjeron, a través de los años, las más grandes concentraciones y los hechos políticos y sociales significativos...´"


Azucena Villaflor estaba en la casa de Chela y Emilio Mignone cuando se terminaba el día 8 de diciembre de 1977. Allí, en ese departamento de la avenida Santa Fe, se centralizaba la recolección de dinero y firmas para una solicitada que publicarían dos días después. Repentinamente, llegó María del Rosario de Cerruti y contó, desesperada, los secuestros que se acababan de producir en la puerta de
la Iglesia de la Santa Cruz, en el barrio de San Cristóbal.

Una nueva ola de terror les apabulló el alma, pero Azucena fue muy clara: "Con más razón, ahora tenemos que seguir adelante".

Durante todo el día siguiente pulieron detalles de la solicitada y la entregaron. Azucena estaba cansada y nerviosa. Otra Madre, Aída Sarti, la visitó la noche de ese viernes y recuerda tanta tensión. Fue la última de sus compañeras que la vio libre.

Cuando el sábado 10 de diciembre se levantó temprano, maldormida, compró el diario con la solicitada publicada. Era un triunfo a pesar de todo. Volvió a salir de su casa antes de las nueve, a hacer compras.

"¿Qué querés almorzar, nena?", le preguntó a su hija Cecilia. Apenas movió la cabeza de la almohada para decirle que quería pescado. Con la bolsa y el monedero, Azucena fue hasta la avenida Mitre en busca del mercado, pero allí la interceptaron.

Golpes, gritos y amenazas con armas. Azucena intentó resistir gritando y tirándose al suelo, pero los hombres fueron más fuertes y la cargaron a un coche. Así, el trabajo de infiltración de Astiz lograba capturar a la creadora de las Madres de Plaza de Mayo.

La metieron en "Capuchita" dentro de
la ESMA, con su vestido de mangas cortas, atada y vendada. En las horas siguientes, ella descubrió que allí había otros detenidos y les preguntó sus nombres así, cuando la dejaran libre, avisaría a sus familias. También les dio el nombre de su hijo secuestrado por si alguien sabía algo de él.

Pero casi no tuvo más tiempo. Antes de que pasara una semana la sacaron de allí, la subieron a un avión y la arrojaron al mar. Por capricho de las mareas, su cuerpo fue a parar a las arenas de Santa Teresita y quedó enterrada como NN en un cementerio cercano, en donde esperó más de veintisiete años para "aparecer".

 

* 9 de diciembre de 1824 el mariscal Sucre sella la primer independencia de América toda al conseguir la victoria de Ayacucho.

A 185 años de la primera independencia de Nuestra América, continúa pendiente lograr la verdadera integración de nuestros pueblos.


Ayacucho, que en lengua quechua quiere decir Rincón de los muertos, fue bautizado así porque fue el lugar donde un 16 de noviembre de 1532 el conquistador Francisco Pizarro degolló al Inca Atahualpa y a seis mil indígenas más, apoderándose del Perú. Tres siglos después el sentido del nombre se reafirmaba con los más de dos mil herederos de Pizarro muertos por las armas de la revolución, en la batalla final por la primera independencia de Nuestra América.

La revolución por la emancipación llevaba quince años desplegándose por toda la geografía de Hispanoamérica.


En esos gloriosos quince años, desde los primeros estallidos contra la institucionalidad colonial (Chuquisaca, el 25 de mayo de 1809; Caracas, abril de 1810; Buenos Aires, 25 de mayo de 1810), las fuerzas patriotas de Sudamérica, con sus dos grandes ejércitos de liberación: el de San Martín desde el sur y el de Bolívar desde el norte, van confluyendo hacia el Perú -entre victorias y derrotas, independizando virreynatos y capitanías- para enfrentar al mayor poderío militar español asentado en América.

Los argentinos por el sur llevaron las banderas de la revolución, y sus sueños con ellas, hacia Paraguay, el Alto Perú (hoy Bolivia), y junto con los chilenos hacia el otro lado de las montañas más altas de América, irradiando la luz de la nueva época en los campos y ciudades de Chile, Perú y Ecuador. Los venezolanos y colombianos por el norte portaron las suyas -que eran las mismas- desde el Caribe al Pacífico y hasta el altiplano peruano, trepando también, como sus hermanos abajeños, las altas cumbres de la columna vertebral de piedra, para caerles a los godos, liberando Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia.

LA BATALLA "CUMBRE DE LA GLORIA AMERICANA"

Antonio José de Sucre el mando del ejército y dio la vuelta a Lima para reunir nuevos contingentes de tropas. Sucre persiguió a los españoles que estaban al mando del virrey
La Serna, hasta enfrentarlos en los llanos de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824.

Lo más simbólico de la batalla, más allá de haber sido el momento en que se le quebró el espinazo definitivamente al colonialismo español, es que en las filas revolucionarias, tanto entre los oficiales, como entre suboficiales y soldados, combatieron y dieron su vida por la independencia, patriotas peruanos, argentinos, colombianos, ecuatorianos, panameños, bolivianos, mexicanos y chilenos. De manera que en Ayacucho corrió sangre de las más diversas regiones del continente, en aras de la libertad, la independencia y el objetivo de
la Patria Grande, ya que todos los patriotas se sentían hijos y ciudadanos de toda Hispanoamérica.


El triunfo de Ayacucho habilitó la posibilidad de convocar al Congreso Anfictiónico, en el cual Bolívar cifraba las expectativas de poder fundar una institucionalidad, tipo federación, que hiciera realidad la unidad de toda nuestra América. Lamentablemente, los intereses de las oligarquías que se iban apoderando del poder en cada joven república, sumados a la coerción diplomática de los Estados Unidos y de Inglaterra, impidieron que tal objetivo se concretase, a pesar de que el Congreso funcionó en Panamá en 1826.

La verdadera integración de nuestros pueblos sigue siendo un tema pendiente. La batalla de Ayacucho del siglo 21 será, en la que todos los pueblos de Nuestra América derrotaremos definitivamente al neocolonialismo, abriendo así las puertas para el nuevo socialismo.


* 02 de Diciembre de 1956 desembarca el Granma en Cuba

 

La inquietud era grande. Las noticias públicas del levantamiento del 30 de noviembre, que debía producirse después y no antes, del arribo, ocurre a la inversa debido al ímpetu incontenible de los combatientes santiagueros y al atraso de 48 horas en el riesgoso y largo viaje de 1 235 millas; un hombre que caía al mar agitado y oscuro en la madrugada del 2 de diciembre, que no podía ser abandonado, aun robando al escaso tiempo minutos de vida o muerte, eran circunstancias que multiplicaban la impaciencia por arribar antes del amanecer al punto exacto programado de las ansiadas costas.

Con el infinito aliento del rescate, divisaron tierra con las primeras luces del amanecer y un grupo de boyas luminosas donde la costa oriental, viniendo de Santiago, dobla hacia el norte en dirección a Manzanillo.

Nuevos e inesperados obstáculos: dos veces intentó el capitán que conducía el Granma, un ex comandante de la Marina de Guerra cubana incorporado al Movimiento, seguir la ruta adecuada por el laberinto que indicaban las boyas, y dos veces regresó al punto de partida. Intentaba hacerlo por tercera vez. Imposible continuar la desesperante búsqueda. De combustible quedaban unos pocos litros. Era ya pleno día. El enemigo exploraba sin cesar por mar y por aire. La nave corría gran riesgo de ser destruida a pocos kilómetros de la orilla con toda la fuerza a bordo.

Se veía la costa cercana y visiblemente baja. Se ordena al capitán enfilar directamente hacia ella a toda máquina. El Granma toca fango y se detiene a 60 metros de la orilla. Desembarco de hombres y armas. Duro avance por el agua sobre fango movedizo que amenazaba tragarse a los hombres sobrecargados de peso. La orilla era aparentemente sólida, pero metros después un terreno fangoso similar al anterior en extensa laguna costera se interponía entre el punto de arribo y la tierra sólida. Casi dos horas duró la travesía de aquel infernal pantano. Acabando de arribar a terreno firme, se escuchan ya los disparos de un arma pesada contra el área de desembarco en las proximidades del solitario Granma. Había sido avistado y comunicada su presencia al mando enemigo, que reaccionó de inmediato atacando por mar la expedición y ametrallando por aire la zona hacia donde marchaba la pequeña fuerza expedicionaria: 82 hombres. Siendo este el comienzo de una nueva Cuba.

No existe arma más potente que la convicción profunda y la idea clara de lo que debe hacerse. Este tipo de armas que no requiere de fabulosas sumas de dinero, sino sólo de la capacidad de crear y transmitir ideas justas y valores, son las necesarias para vencer.

El mundo será conquistado por las ideas y no por la fuerza, cuyo poder para sojuzgar y dominar a la humanidad será cada vez menor. Sólo la paz y la cooperación entre los pueblos serán capaces de preservar a la humanidad de la muerte con que la amenazan por la vía del saqueo, la explotación, las guerras y la destrucción de las condiciones de vida del planeta.



* 20 de noviembre, día de la soberanía Nacional.

El 20 de noviembre, se recuerda el Aniversario de la
"Guerra del Paraná" que diera lustre a nuestra Patria con los distintos hechos que marcaron significativamente nuestro pasado. Por eso el 20 de noviembre, aniversario del combate de Vuelta de Obligado, es para los argentinos el Día de la Soberanía.

El
Brigadier Gral Juan Manuel de Rosas, ordena organizar la defensa sobre el río Paraná en el lugar denominado Vuelta de Obligado (San Pedro), donde las fuerzas al mando del Gral Lucio Norberto Mansilla habían fortificado la costa y colocado una fila de chalupas y pontones sosteniendo gruesas cadenas de costa a costa, para impedir el paso de los buques.

De buques de guerra se habían desmontado los cañones para la defensa, eran 5 baterías con un total de 30 cañones antiguos, 100 artilleros al mando del Capitán de marina Thorne y  tropas de Infantería y de caballería para repeler posibles desembarcos.

El Regimiento Patricios al mando del Coronel Rodríguez, la caballería a cargo del Coronel Santa Coloma, los cuerpos de milicias rurales al mando del Tte Facundo Quiroga (el hijo del Tigre de los Llanos), fueron los más destacados.

El 20 de noviembre el combate comenzó a las 8 de la mañana con intenso fuego de artillería desde los buques, los cañonazos se confundían con los gritos del paisanaje a órdenes de Mansilla, con vivas y cantos a la Patria.

La
Banda militar de Patricios toca los compases del Himno Nacional que es coreado a grito pelado, mientras las muerte los rodeaba. A la tarde comenzó el desembarco de los invasores. Fueron quedando sin municiones y destruídas las baterías. La pelea se prolongó hasta caer la tarde y con lucha cuerpo a cuerpo, y contraataques de la caballería. Derrocharon heroísmo, dejando a sus jefes heridos, con 250 muertos (incluído el Héroe de la recuperación de Malvinas y Soldado de Patricios, el "gaucho" Antonio Rivero), y 400 heridos de un total de 2.160 combatientes criollos.

El parte de Batalla del Jefe Francés a su gobierno, es el mejor homenaje e los héroes argentinos, que dice: "Siento vivamente que esta gallarda proeza, se halla logrado a costa de tal pérdidas de vidas, pero considerando la fuerte oposición del enemigo y la obstinación con que fue defendida la plaza, debemos agradecer a la Divina Providencia que no haya sido mayor".

Mientras el Almirante inglés, en su informe de guerra lo califica, "Bizarro hecho de armas, desgraciadamente acompañado por mucha pérdida de vidas de nuestros marinos y desperfectos irreparables en los navíos. Tantas pérdidas han sido debidas a la obstinación del enemigo", informa a la Corona Inglesa el bravo marino.

Al amanecer del día siguiente continuaron su navegación por el Paraná. Los buques de guerra atacantes sufrieron serias averías y de los 90 mercantes que acompañaban la Flota , solo 52 pudieron pasar de inmediato, por el paso forzado. Comerciaron libremente con Entre Ríos, Corrientes y el Paraguay pero no estuvieron tranquilos, siendo atacados en forma contínua desde la costa.

"La Guerra del Paraná" se desarrolla, con los combates del 2 de enero de 1846 , el "2do encuentro de Vuelta de Obligado" con los argentinos al mando de Thorne, con artillería volante y lanceros de caballería que enfrentan el desembarco de 300 infantes de marina, que continuará con los combates de "Tonelero" , "Acevedo" , "San Lorenzo" y la "Angostura del Quebracho", donde el 4 de junio de 1846 el Gral Mansilla los enfrenta nuevamente, desde la barrancas del Quebracho, al norte de San Lorenzo. Logrando una aplastante victoria argentina, que significa el fin de la aventura colonialista.
"Obligado" fue para Inglaterra y Francia, una victoria militar y una grave derrota política y comercial.
Se termina la intervención de las Fuerzas navales anglo-francesas, y poco después, el 13 de julio de 1846, Sir Samuel Tomás Hood, con plenos poderes de los gobiernos de Inglaterra y Francia, presenta humildemente ante Rosas: "el más honorable retiro posible de la intervención naval conjunta".

A lo que el Restaurador de las Leyes les haría pagar con un buen precio ganado, "en honores y de laureles":

- El fin del Bloqueo Naval de Francia e Inglaterra a los puertos argentinos.
- Devolver la Flota Argentina capturada.
- Devolver la Isla Martín García.
- Saludar la Bandera Argentina con 21 cañonazos, por parte de cada una de las Flotas intervinientes.
- Reconocer la Soberanía Argentina y la NO navegación de los ríos interiores.

Finaliza la posibilidad de Intervenir al Paraguay, y que el Uruguay pase a ser una colonia francesa. Las potencias europeas alejan la posibilidad de la ingerencia del Imperio del Brasil.

Es el momento del máximo poder interno y de la admiración de los pueblos de América y de Europa, hacia el Brigadier General don Juan Manuel de Rosas.

En marzo de 1849, Rosas contestó una carta al Libertador en los siguientes términos:

"Nada he tenido más a pecho en este grave y delicado asunto de la intervención, que salvar el honor y dignidad de las repúblicas del Plata, y cuando más fuertes eran los enemigos que se presentaban a combatirlas, mayor ha sido mi decisión y constancia para preservar ilesos aquellos queridos ídolos de todo americano. Usted nos ha dejado el ejemplo de lo que vale esa decisión y no he hecho más que imitarlo.
Todos mis esfuerzos siempre serán dirigidos a sellar las diferencias existentes con los poderes interventores de un modo tal que, nuestra honra y la independencia de estos países, como de la América toda, queden enteramente salvos e incólumes."

(Juan Manuel de Rosas).


* El 17 de noviembre de 1972 retornaba al país el General Perón, tras casi tres décadas de exilio.


"Ese día, tantas veces ansiado por la militancia, se cumplió un sueño político generado por una masa de hombres y mujeres que querían otra Argentina, más parecida a aquella época de esplendor que viviera nuestro país.
Durante los 10 años de Gobierno justicialista anteriores a un cobarde golpe de Estado. Después de 1955, el General Perón no había podido regresar a nuestro país por tener el ingreso prohibido a su suelo, a su casa, a su tierra, porque así se había determinado, lo que habían convertido en un hombre indeseable y permanentemente hostigado por los cipayos vendepatrias que jamás estuvieron de acuerdo con ese hombre, que le había otorgado derechos a los trabajadores.
Un hombre que demostró que la Argentina no sólo tienen recursos, sino la absoluta posibilidad de ser una verdadera Nación Latinoamericana integrada al continente con una importancia que le es natural.
Demagogia, populismo, clientelismo, oportunismo y tantos adjetivos más que le han puesto a los verdaderos protagonistas de la época más floreciente de la Argentina, hacen que hoy con el paso de los años, a los militantes se los mire de otra manera, con aceptación y con respeto, ya no es una masa de locos fascistas los que reclaman un país más justo, son los mismos de siempre que nunca abandonaron una convicción, los que sostuvieron un ideal a costa de su propia vida en más de una oportunidad.
Los militantes son los hacedores de este presente que hay que cambiar, volviendo a imponer la verdadera justicia social, con la cultura del trabajo, con la firmeza de la palabra empeñada, con el respeto por la Patria, con el amor a nuestra bandera, con la sana intención de crecer "todos", espiritual y materialmente y así, poder vislumbrar un futuro más cierto para nuestros hijos y nietos. Los verdaderos militantes no podemos cruzar los brazos y ver pasar la vida, la vida somos nosotros.



* El 14 de noviembre de 1919 nace en La Plata  John William Cooke

John William Cooke nació en La Plata en 1919. Su padre, Juan Isaac Cooke, integró el Grupo de radicales que se incorporó al peronismo, y en 1945 fue ministro de Relaciones Exteriores de Farrell. En 1946 John, que acababa de recibirse de abogado, fue electo diputado por la Capital Federal. De posición, independiente y convicciones nacionalistas, se opuso a la ratificación del Tratado de Chapultepec. Tuvo una participación destacada en la Cámara, donde permaneció hasta 1951. Fue miembro del Instituto Juan Manuel de Rosas, donde pronunció conferencias y del cual fue electo vicepresidente en 1954. Ese año editó la revista De Frente, en la que planteó sus posiciones nacionalistas, y combatió los contratos petroleros que negociaba el gobierno de Perón (a pesar de ser peronista no era obsecuente). Después del 16 de junio de 1955, Perón lo designó interventor del Partido Peronista de la Capital Federal, desde donde Cooke trató de movilizar y organizar a los peronistas para resistir el inminente golpe militar.

El 20 de septiembre fue arrestado en la casa de su amigo José María Rosa. Pese a estar en prisión hasta marzo de 1957, participó activamente en la organización de los distintos grupos protagonistas de la “Resistencia peronista”. Perón, que estaba exiliado, lo puso al frente del denominado “Comando Táctico”, y en noviembre de 1956 le dirigió una expresiva carta, en la que avalaba firmemente su acción y lo designaba su sucesor, en caso de fallecimiento. En marzo de 1957 Cooke escapó de manera espectacular de la prisión de Río Gallegos, en compañía de otros detenidos peronistas –Jorge Antonio, Cámpora, Espejo–, y se instaló en Chile, desde donde pudo operar con más eficacia para coordinar la acción de los distintos grupos clandestinos y terroristas. Cooke volvió al país a fines de 1958, para continuar con la “resistencia”, y de inmediato fue detenido. A principios de 1959 participó activamente en la huelga del Frigorífico Nacional y en la intensa agitación subsiguiente.

Perseguido, en 1959 abandonó el país y se instaló en Cuba, donde permaneció hasta octubre de 1963. Allí se entusiasmó con la Revolución, realizó diversas tareas de apoyo al régimen, entabló amistad con Ernesto Guevara e inició una larga tarea de acercamiento entre el peronismo y el castrismo, que incluyó el reclutamiento de jóvenes argentinos para ser entrenados en Cuba. Mantuvo una intensa correspondencia con Perón, que sólo interrumpió en 1966, e intentó convencerlo de que declarara su apoyo a Cuba y trocara su domicilio madrileño por La Habana. A la vez, se propuso reconstruir la tradición peronista en clave cubana e impulsar a los peronistas a seguir el camino iniciado por Fidel Castro.

A fines de 1963, Cooke volvió a la Argentina y organizó Acción Peronista Revolucionaria, un pequeño grupo de discusión al que asistían futuros militantes como García Elorrio, Fernando Abal Medina y Norma Arrostito, en donde siguió intentando la fusión entre el peronismo y el guevarismo. Sin embargo, mientras vivió su influencia fue escasa. Murió en septiembre de 1968. Desde 1971 sus escritos alcanzaron gran difusión y sus ideas fueron retomadas por la nueva izquierda peronista.

 

En “Apuntes para la militancia”, que tuvo un prólogo de Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde, Cooke expresa algunos pensamientos, que queremos dejar para la reflección:


La ideología revolucionaria es la única que dará soluciones, no solamente para la clase trabajadora sino también para los sectores de nuestra burguesía que tienen una función constructiva que desempeñar en las etapas de transición hacia nuevas formas de organización de la sociedad. "No hay política nacionalista sino bajo la conducción de la clase trabajadora, que movilice la voluntad nacional tras la empresa revolucionaria de cambiar el orden social existente y asegurar sus bases mediante el desarrollo independiente, hasta desplazar del poder a las clases dominantes, la toma del poder por los trabajadores y la construcción nueva.


"Si tomamos como punto de partida que la liberación no se consigue derrotando al grupo gobernante sino terminando con la dominación imperialista, se perfila con bastante nitidez el carácter de la lucha". Al analizar la política del Sistema en materia electoral precisó: "La primera línea de defensa de la casta dominante está ubicada en el sistema de 1853, que otorga libertades políticas a cambio del respeto por las organizaciones que permiten el mantenimiento de las desigualdades sociales. Cuando esa línea es rebasada, está la segunda línea, el fraude, cuya característica moderna consiste en la clasificación apriorística de cuáles fuerzas son democráticas y cuales no".


"Las masas latinoamericanas no pueden hacer causa común con los verdugos, porque ellas también están en la lista de las víctimas"




* El 12 de noviembre de 1862 muere el caudillo riojano Chacho Peñaloza.

 

El Chacho ha sido el único caudillo verdaderamente prestigioso que haya tenido la República Argentina.
Aque
l prodigio asombroso que lo hacía reunir diez mil hombres que lo rodeaban sin preguntarle jamás dónde los llevaba ni contra quién, había hecho del Chacho una personalidad temible, que mantenía en pie a todo el poder de la nación, por años enteros, sin que lograra quebrar su influencia ni acobardar al valiente caudillo.
A su llamado, las provincias del interior se ponían de pie como un solo hombre, y sin moverse de su puesto, tenía a los seis u ocho días 2, 4 ó 6 mil hombres de pelea, dispuestos a obedecer su voluntad fuera cual fuese.
Los paisanos de La Rioja, de Catamarca, de Santiago y de Mendoza mismo lo rodeaban con verdadera adoración, y los mismos hombres de cierta importancia e inteligencia lo acompañaban ayudándolo en todas sus empresas difíciles y escabrosas.
El Chacho no tenía elementos de dinero para mantener en pie de guerra una compañía.
Y sin embargo él levantaba ejércitos poderosos, mal armados y peor comidos, que sólo se preocupaban de contentar a aquel hombre extraordinario.
El Chacho no tenía artillería, pero sus soldados la fabricaban con cañones de cuero y madera, que se servían con piedra en vez de metralla, pero piedra que hacía estragos bárbaros entre las tropas que lo perseguían.
No tenía lanzas, pero aunque fuera con clavos atados en el extremo de un palo, sus soldados las improvisaban y se creían invencibles. El que no tenía sable lo suplía con un tronco de algarrobo convertido en sus manos en terrible mazo de armas, y si faltaba el alimento comían algarrobo y era lo mismo.
El Chacho era valiente sobre toda exageración. Era un Juan Moreira, en otro campo de acción, con otros medios y otras inclinaciones. Generoso y bueno, no quería nada para sí: todo era para su tropa y para los amigos que lo acompañaban.
Para éstos no tenía nada reservado, ni su puñal de engastadura de oro, única prenda que llevaba consigo y que, en mejores tiempos, le regalara su amigo el general Urquiza.
Este solo bien de fortuna que poseía el Chacho, era la especie de varita de virtud que lo sacaba de apuros, en sus trances más amargos.
Cuando algún amigo, que para él lo eran todos sus oficiales y soldados, acudía al Chacho en demanda de dinero para salvar un compromiso, éste en el momento sacaba su puñal y lo entregaba para remediar el mal.
-Si la necesidad es grande -decía con su acento bondadoso-, vaya, empeñe esa prenda por cincuenta o cien pesos, que ya habrá tiempo para sacarla.
El feliz poseedor de la prenda acudía con ella a la casa de negocio más fuerte y solicitaba los cincuenta o cien pesos que necesitaba sobre el puñal del Chacho, que todos conocían.
¿Quién iba a negar el dinero, cuando era Peñaloza quien lo pedía sobre su puñal?
El comerciante entregaba su dinero y la alhaja, que volvía a poder de su dueño.
Su corazón, rico de sentimientos generosos, no conocía el rencor ni la pasión cobarde de la venganza. Era tan grande y magnánimo con su peor enemigo, como con sus más leales amigos. Así el oficial o el soldado que cayó prisionero entre las fuerzas del Chacho, fue obsequiado como el mejor de sus partidarios.
En todo el largo tiempo que hizo la guerra, ni uno solo de los prisioneros tomados por el Chacho pudo quejarse del menor mal trato ni de la más leve crueldad.
Herido o enfermo, era asistido por sus partidarios, y una vez restablecido, entregado a las fuerzas nacionales sin que le faltara un solo botón de la ropa.
Si llegaba un día en que los soldados no habían comido, pudiendo él hacerlo, porque no faltaba quien le regalara un pedazo de charque o de patay, no probaba bocado, porque no era justo, decía, que el jefe se hartara mientras los soldados morían de hambre.
La esposa del Chacho venía con frecuencia al campamento y al combate, a partir con su marido y sus tropas los peligros y las vicisitudes.
Entonces el entusiasmo de aquella buena gente llegaba a su último límite y sólo pensaban en protestar a la Chacha, como la llamaban, su lealtad hasta la muerte.
Cuando llegaba la hora de pelear, el Chacho era el primero que entraba al combate y el último que se retiraba, si eran derrotados.
El Chacho no tuvo jamás una palabra dura para sus subordinados, y cuando alguno cometía alguna falta grave se contentaba con expulsarlo de su lado, prohibiendo terminantemente que formara parte de su ejército.
Manso y complaciente, accedía con la mayor facilidad a cualquier insinuación que se le hacía y que él creía sana.
El Chacho combatía por el pueblo, por sus libertades y por los derechos que creía conculcados.

Porque él había encarnado en él mismo la causa del pueblo, y cada hombre de los suyos sabía que peleaba por su propia felicidad y en su propio provecho.

* El 8 de noviembre de 1976 cae Carlos Fonseca Amador combatiendo por la revolución en su patria nicaraguense

El presidente de Nicaragua,  Daniel Ortega Saavedra rindió un homenaje en el mausoleo del  comandante Carlos Fonseca Amador, fundador del Frente Sandinista para la Liberación Nacional, caído en combate en 1976 en las montañas de Zinica.

El mandatario señaló que el mejor homenaje que se le puede brindar al comandante Carlos es cumpliendo el principio cristiano de amar al prójimo como a uno mismo, para que las familias puedan salir de la miseria y la extrema pobreza.

También  recordó que, cuando se desarrollaba la lucha contra la dictadura somocista, había un silencio cómplice  de la oligarquía y hasta de los obispos, que descaradamente enterraron con honores de Príncipe de la Iglesia al tirano Anastasio Somoza García, ajusticiado en 1956 por el poeta Rigoberto López Pérez.

El líder sandinista destacó las virtudes del comandante Carlos, quien fue consecuente con sus acciones y  la miopía que padecía no le fue impedimento para integrarse a la lucha en la clandestinidad.

 “Hoy la revolución en la región latinoamericana ha acogido el camino pacifico, no  la guerra, ni el servicio militar, sino con las ideas y la conciencia. Es importante fortalecer la conciencia, la ideología para enfrentar los mayores desafíos”, dijo  Daniel.

El secretario general del FSLN expresó que el enemigo continúa siendo el mismo,  utiliza la calumnia porque quiere destruir este proceso para imponernos nuevamente el capitalismo salvaje.

“No les queda más que mentir inventar y desprestigiar y lo repiten todos los días, y tienen sus instrumentos”, dijo el comandante.

Señaló que, en nuestro país, existe la más absoluta libertad de expresión, dicen lo que  les da la gana, cosa que en otros países no se lo permitirían.

“Calumnian todos los días y no pasa nada, más bien dicen que hay una mordaza y no hay libertad de expresión. En Nicaragua no sólo hay libertad de expresión sino que existe una libertad de expresión sin limite alguno y da lugar a que cualquiera mienta y calumnie a como le de la gana”, expresó.

El presidente Daniel también se refirió a que, cuando ya se estaban reduciendo el número de bases militares en la región latinoamericana, ahora pretenden crear nuevas bases en Colombia, las que atentan contra la soberanía y la seguridad de los países del área. “Esto es un retroceso, porque ya venían desapareciendo las bases”.

Recalcó en su intervención  que las bases militares no son más que símbolos de guerra y  Nicaragua y el resto del mundo quieren paz y trabajo.

El presidente hizo finalmente un llamado a  Estados Unidos para que desmonten las políticas injerencistas en nuestros países y que los Estados que aceptan tener bases en su territorio tengan un poco de dignidad y  desaparezcan las bases militares que atentan contra la soberanía, la paz e integridad.

  • El 4 de Noviembre de 1975 muere el dirigente obrero combativo de Córdoba Augustín Tosco.

Los fundamentos clasistas de Tosco llevaban a criticar los principios que entonces postulaban los principales referentes del peronismo, consistentes en una alianza de clases con el objetivo de desarrollar la burguesía nacional.

Las observaciones del gringo a dichas posturas podrían ordenarse en dos grandes grupos.

Por un lado, para Tosco un país dependiente no podía desarrollar sin tope su burguesía nacional, puesto que en un contexto imperialista las grandes multinacionales y los monopolios marcaban el ritmo de la economía mundial, imposibilitando a los países dependientes un desarrollo capitalista al margen del contexto económico global.

Por otro lado veía el desarrollo de una burguesía nacional como un mero "cambio de monopolios" que no lograría una mejora sustancial del estado de la clase trabajadora en el país. Citaba como ejemplo de ello al Brasil, país que por entonces iniciaba una fase de crecimiento acelerado del PBI sin lograr por ello una mejora de las condiciones de sus obreros. "Nosotros no creemos que la política de la liberación pase por la política de la sustitución de los monopolios. Si bien hay contradicciones interburguesas, intermonopolistas, interimperialistas, hay a su vez un entrelazamiento que es el que va a condicionar permanentemente nuestra economía.".[2]

Tosco consideraba que nada ni nadie podía sustituir a las asambleas, ellas eran superiores a los cuerpos directivos, y que la lucha no debía darse únicamente por las condiciones salariales. Podría calificarse a su ideología como antiimperialista, antipatronal y antiburócrata.

Su lucha contra la burocracia sindical era constante. Uno de sus enemigos más famosos fue José Ignacio Rucci. Tosco declaró sobre este lo siguiente: "Rucci y sus discípulos son prisioneros por sus compromisos con los detentadores del poder, presos de la custodia que les presta el aparato policial; presos de una cárcel de la que jamás podrán salir: la de la claudicación, indignidad y participacionismo". Tosco y Rucci tuvieron varios cruces mediáticos, siendo uno de estos considerados antológicos en los anales sindicales argentinos.

Además de la lucha sindical particular de su sindicato participó dentro de la lucha contra la dictadura encabezada por Juan Carlos Onganía.

El 28 de mayo de 1969, en la ciudad de Córdoba, se produjo una rebelión popular en contra de la dictadura de Onganía, El Cordobazo. Tosco dijo que "fue una rebelión obrera y popular (...) surgió de la clase obrera y del pueblo. Lo esencial del Cordobazo es que surge de los trabajadores y de los estudiantes y que ellos por sus convicciones salen a la calle a luchar".

  • El 3 de Noviembre de 1964 muere el escritor Ezequiel Martinez Estrada. El stablishmente no le perdonó jamás su adhesión a la revolución cubana.

 

Santafesino de nacimiento, su familia se trasladó a la localidad de Goyena, en el Sudeste de la provincia de Buenos Aires, donde su padre abrió un almacén de ramos generales. Luego de la separación de sus padres en 1907, viajó a la ciudad de Buenos Aires, donde vivió con su tía Elisa y estudió en el Colegio Avellaneda. Por razones económicas hubo de interrumpir sus estudios y comenzó a trabajar en el Correo Central de Buenos Aires.

Publicó seis libros de poesía entre los años 1918 y 1929. En 1921 contrajo matrimonio con Agustina Morriconi, una artista plástica argentina. Ejerció la docencia en el Colegio Nacional de la Universidad Nacional de La Plata donde, entre sus alumnos, se contó el luego célebre médico René Favaloro, con quien mantuvo amistad hasta su muerte, y con el dinero obtenido por el segundo Premio Nacional antes citado, compró un campo en Goyena.

En 1959, Martínez Estrada comienza una serie de viajes a Chile, a la Conferencia de Paz en Viena, donde conoce al poeta cubano Nicolás Guillén, a México, donde enseñó durante un año en el Instituto de Ciencias Políticas en la Universidad Nacional Autónoma de México. Escribe Diferencias y semejanzas entre los países de América Latina, un largo ensayo fijando paralelos con Asia y Africa, y el concepto emergente del Tercer Mundo, condenando el imperialismo, el colonialismo y expresando admiración por la Revolución Cubana, que sería su siguiente destino.

Desde 1946 colaboró con la Revista Sur, dirigida por Victoria Ocampo. Publicó durante esa época obras de teatro, cuentos y novelas cortas. En 1949 se radicó en Bahía Blanca, en la casa que es hoy sede de la fundación que lleva su nombre.

Desde setiembre de 1960 a noviembre de 1962, fue director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Casa de las Américas en La Habana. Formó así parte de la densa atmósfera intelectual de los primeros años de la revolución: allí estudió en profundidad la obra de José Martí y editó dos libros de discursos de Fidel Castro. Veía en Cuba un destino manifiesto, donde los Taíno se unirían a los Amaurotos de Thomas More, y la Cuba revolucionaria con el ideal de Cuba de Martí. Esta adhesión a la revolución cubana no sería comprendida ni perdonada por los intelectuales argentinos nucleados en torno de la revista "Sur". Comienza así un aislamiento, en su tierra, que lo acompañará hasta su muerte. Silenciamiento que persiste todavía hoy, por razones no tan fáciles de comprender.

 

  • El 30 de octubre de 1983 es elegido el presidente Raúl Alfonsín en el regreso a la democracia

 

Democracia es literalmente gobierno del pueblo, en el que las personas que la integran tienen la posibilidad de influir abiertamente y de manera legal sobre el proceso de toma de decisiones.
Hace 26 años (30 de Octubre de 1983) volvieron las urnas a ser encargadas de reflejar la voluntad popular luego de 7 años de una feroz dictadura que mutiló a toda una generación de ciudadanos sacándoles los dirigentes más representativos de la época.
Es nuestro deber, estando de acuerdo o no, respetar y hacer respetar la voluntad de la mayoría.
La voluntad de la gente se tiene que respetar desde todo aspecto a pesar que creamos que no nos convenga, es una barbaridad escuchar a ciertos dirigentes o bien candidatos electos o no, hablar de la elección diciendo que candidato está bien votado (o electo) y quien no. No subestimemos al pueblo. Nadie tiene autoridad sobre la voluntad de la gente. Por eso es bueno recordar que se debe ser coherente y no horrorizarse con los resultados cuando no convienen a ciertos sectores determinados.
Sigamos viviendo la democracia como una fiesta nacional, acatemos la voluntad popular y participemos, que de la participación de todos depende la sociedad que tendremos.

  • 28 de Octubre de 1959 muere en un trágico accidente el revolucionario cubano Camilo Cienfuegos.

Había cumplido 27 años y se encontraba entusiasmado con la Reforma Agraria uno de los principales proyectos de la Revolución Cubana. Camilo Cienfuegos Gorriarán, el cubano combatiente que amaba las tareas difíciles, sabía que a la Revolución le esperaban momentos difíciles para consolidarse. Transcurría el mes de octubre de 1959 y él estaba dispuesto a enfrentar cualquier dificultad en aras de la patria. desde joven en la barriada Lawton de La Habana, Camilo Cienfuegos demostró un espíritu de lucha y progreso, así como una disposición a solidarizarse con los estudiantes y trabajadores en causas políticas y sociales. Tenía 16 años cuando se enfrentó con policías al protestar por el incremento en las tarifas del transporte público.
A los 21 años viajó a Nueva York en busca de trabajo para mejorar la economía y ayudar a sus familiares. En 1954 regresa a Cuba en momentos de la efervescencia estudiantil contra el régimen de Fulgencio Batista. Camilo participa en manifestaciones junto a centenares de jóvenes y en 1955 es herido de bala y fichado por el régimen como elemento subversivo.
Cienfuegos Gorriarán alcanzó el grado de Comandante en plena lucha guerrillera. Fidel lo designó responsable de la Columna Antonio Maceo que tenía el propósito de llevar la invasión insurgente a las provincias del occidente cubano. En los meses finales de 1958 Camilo llegó a Yaguajay, provincia de Sancti Spiritus y obtuvo éxito. Se le conoce en la historia como Héroe de Yaguajay.
Después del histórico triunfo del Primero de Enero de 1959 fue nombrado
Jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde. Enfrentó varias conspiraciones y explicó a sus compañeros y a sus compatriotas lo importante que era preservar la unidad. En la prensa nacional cubana e internacional, sobre todo en Estados Unidos, se acusaba de radicales y socialistas a los dirigentes cubanos por realizar una reforma agraria que no convenía a los intereses de los privilegiados.
Camilo tenía antecedentes revolucionarios entre sus familiares. Era un hombre del pueblo, un trabajador, un entusiasta. Tenía un temperamento revolucionario y una gran alma revolucionaria. Sabía lo que significa una Revolución. Cincuenta años después de su desaparición, en octubre de 2009, el pueblo y el gobierno de Cuba lo recuerdan con la misma decisión camilista de enfrentar cualquier dificultad en aras de la patria. El recuerdo ejemplar de Camilo Cienfuegos Gorriarán, guerrillero heroico, ha permanecido durante cinco décadas como patrimonio histórico de Cuba, de nuestra América y de la humanidad.

 

  • 24 de Octubre de 1938 la poetiza Alfonsina Storni se interna en el mar.

 

En un pequeño pueblo, ubicado en la Suiza italiana nació Alfonsina, el 29 de mayo de 1892. Cuatro años después, la familia decidió viajar de nuevo a San Juan, Alfonsina creció en un ambiente de estrechez económica y por ello, cerca de los once años, tuvo que abandonar sus estudios y ayudar a su madre que trabajaba como modista. desde muy joven adquiere conciencia de que debe trabajar duro para ganarse el pan. Sin embargo, no la abandona su deseo de estudiar y en 1909 se matricula en la Escuela Normal Mixta de Maestros Rurales de Coronda, donde también ocupa el cargo de celadora. Al año siguiente obtiene el título de maestra rural e inicia sus prácticas en la ciudad de Rosario.
En esta época empieza a publicar sus primeros poemas en revistas locales pero muy pronto, abandona Rosario y toma el tren rumbo a Buenos Aires: Desde ese momento hasta su muerte, afrontará la vida como madre soltera pasando por alto los prejuicios morales de una sociedad hipócrita y estrecha.

Asimismo, escribe sobre el derecho al voto femenino —que las leyes argentinas no aprobarán hasta el año 1946— y cuestiona las pesadas tradiciones que les impide a la mayoría de mujeres a elegir un camino más allá del matrimonio. Estas ideas, en la década de los años veinte, y en Hispanoamérica, resultaban realmente innovadoras. De allí que las mujeres de su tiempo se dividieran ante su actitud libre y desprejuiciada: unas la admiraban y otras la consideraban peligrosa. Es posible que sus artículos lleguen a desencantar a sus lectoras del siglo XXI, pero no se puede prescindir de estos ya que muestran sus convicciones feministas, muchas veces planteadas en formas heterodoxas, humorísticas e irónicas: llega a afirmar que incluso aquellas mujeres que justifican su rechazo al feminismo ya están siendo feministas.


 

  • 21 de Octubre de 1886 muere José Hernández. Periodista, escritor y legislador que denunció el atropello de la oligarquía porteña.

 

Entre sus obras literarios se encuentran Rasgos biográficos del general Ángel Peñaloza, en donde narra la vida de éste famoso caudillo riojano y que es llamado Vida del Chacho a partir de la segunda edición.

Y el Martín Fierro que comenzó a venderse en las zonas rurales. Era leída en grupo, en fogones o pulperías y su gran éxito se debió a que pintaba con veracidad las vicisitudes del gaucho y los paisanos se reconocían en la desgracia del protagonista.

Combatió bajo las órdenes de Urquiza, intervino en las batallas de Pavón y de Cepeda. Luchó junto al caudillo López Jordán en la última rebelión gaucha contra el gobierno de Sarmiento, un desdichado movimiento que finalizó con la derrota de los gauchos y el exilio de Hernández en Brasil.

A su regreso a la Argentina, continuó su lucha por medio del periodismo. También desempeñó los cargos de Diputado y Senador de la provincia de Buenos Aires. Ocupando este último cargo, defendió la federalización de Buenos Aires en un memorable discurso, enfrentándose a Leandro N. Alem.

 

  • 17 de Octubre de  1945 Los descamisados inundan la Plaza de Mayo para mojar las patas en la fuente del privilegio de la oligarquía.

 

El 17 de Octubre considerado como el día de la lealtad, fue uno de los las días más emblemáticos de la reacción popular junto al cacerolazo del 2001. El pueblo se unió para solicitar lo que quería. Vinieron desde el sur del conurbano bonaerense cruzando el Riachuelo en botes o a nado después de que la policía levantara el puente, desde el oeste atravesando toda la capital y por el norte desde de la zona de fábricas en San Martín y aledaños. El pueblo que estaba de acuerdo con un proyecto nacional marchó con expectativa, los trabajadores se daban cuenta que eran protagonistas de un presente y que participando podían ser parte de un futuro promisorio.
La participación del pueblo; nuestros ancianos, los trabajadores y las trabajadoras, la juventud, es esencial para la mejoría del sistema en que vivimos. Todos somos parte de la sociedad y por eso tenemos más que el derecho, la obligación de participar de la manera en que podamos; en los partidos políticos, en las cooperativas de los colegios, en los comedores escolares, en las asociaciones barriales, en los centros comunitarios, en cualquier lado que se pueda colaborar para reafirmar los lazos de solidaridad.

Porque los espacios existen y si no los ocupamos aquellos que pretendemos una sociedad mejor, lo siguen haciendo aquellos que hacen prevalecer sus intereses personales. Emulemos a nuestros viejos y seamos protagonistas del presente para influir en el futuro de nuestros hijos y nietos.

 

  • 16 de Octubre de 1992 La luchadora indígena guatemalteca Rigoberta Menchú recibe el premio nobel.

 

Rigoberta Menchú Tum (9 de enero de 1959, Uspantán, El Quiché, Guatemala), es una líder indígena guatemalteca y defensora de los derechos humanos, miembro del grupo Quiché-Maya. Es Embajadora de Buena Voluntad de la Unesco y ganadora del Premio Nobel de la Paz y el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.

Se ha destacado por su liderazgo al frente de las luchas sociales en el ámbito nacional e internacional. Desde muy pequeña conoció las injusticias, la discriminación, el racismo y la explotación a la que son sometidos cientos de miles o incluso millones de indígenas que viven en la pobreza extrema en Guatemala. Durante la violencia armada su padre, su madre, su hermano y varios miembros de su comunidad fueron asesinados por el ejército.

 

  • 11 de Octubre de 1492 último día de los aborígenes de estas tierras sin soportar el dominio de los europeos.

 

El 12 de Octubre de 1492 el marinero Rodrigo de Triana divisó Tierra. Este acontecimiento permitió la unión de dos mundos recibiendo un legado cultural unidireccional de Europa en adelantos y expresiones artísticas.

Durante la primera guerra mundial las relaciones hispano-argentinas no estuvieron exentas de los llamados gestos favorables como ser la promulgación del decreto (siendo presidente Hipólito Irigoyen) del 4 de octubre de 1917. Este decreto instituyó el 12 de octubre como “Día de la Raza” y declaró ese día como “Fiesta Nacional”, logrando además las adhesiones de casi todas las naciones americanas.

Ya han pasado 90 años de la promulgación de ese decreto por lo tanto para gesto ya ha sido suficiente porque hay que recordar que…………

Una sociedad totalmente de avanzada (hablando de economía, cultura y tecnología) fue pisoteada imponiéndosele a la fuerza todo, generando la primer y mayor masacre de la historia de la humanidad. Más de 90.000.000 (SI NOVENTA MILLONES) de nativos americanos fueron exterminados inhumanamente porque no aceptaban el tipo de sociedad que los llamados “europeos civilizados y cristianos” querían imponer.

Evitemos que nos manipulen constantemente contándonos parte de las cosas, la cultura europea no es solamente sinónimo de progreso, sino también trae consigo el imperialismo económico, las guerras, el individualismo extremo, el egoísmo salvaje, una cultura que exponencia lo material y minimiza los aspectos humanos.

Seamos críticos a la hora de escuchar, exijamos una educación objetiva donde nos enseñen la totalidad de los hechos y nos dejen sacar nuestras propias conclusiones.

 

  • 11 de Octubre de 1833 Encarnación Ezcurra encabeza la pueblada en apoyo a Juan Manuel de Rosas.

 


Luego de su primer período de gobierno, finalizado en 1832, Juan Manuel de Rosas se retira a la campaña de la provincia, y se ocupa por entero a la campaña del desierto.

El ambiente de la ciudad en que había imperado el orden y la justicia, en especial en las clases bajas, empezó a agitarse, hasta desembocar en lo que se llamó la “Revolución de los Restauradores”, iniciada del 11 de octubre de 1833.

Fue un movimiento típico del pueblo. No fue una revuelta inspirada ni dirigida por Rosas, ni se destinó a que éste se instalara en el poder, como hacían los unitarios, sino en la restauración de las instituciones, desnaturalizadas durante la gobernación del general Juan Ramón González Balcarce, que lo había sucedido, apoyado en los tibios o “lomos negros” y estimulando la acividad de los “cismáticos”. Contrariando el sentimiento popular favorecía la infiltración de los unitarios responsables de las masacres que siguieron al fusilamiento de Dorrego. Bajo el influjo de la prensa de “los ilustrados”, no quedaba honra o prestigio que no fuera degradado.

La atmósfera caldeada explotó el 11 de octubre de 1833. El pueblo salió a las calles reclamando el restablecimiento del orden.

 

 

  • 10 de Octubre de 1980 se funda en el Salvador el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional

 

 

  • 8 de octubre de 1967 - Diecisiete hombres caminan hacia la aniquilación: Es capturado y posteriormente asesinado Ernesto Guevara en la Quebrada del Yuro.

 

  • 4 de octubre de 1912 - Vida cotidiana en América Central: otra invasión: Muere el patriota nicaragüense Benjamín Zeledón.

 

Benjamín Francisco Zeledón Rodríguez (La Concordia, Departamento de Jinotega, 4 de octubre de 1879- 4 de octubre de 1912) fue un político liberal y militar nicaragüense. Ocupó diferentes cargos, entre ellos el de alcalde de Managua y Ministro de la Guerra. En 1907 participó en la guerra que enfrentó a Nicaragua con El Salvador y Honduras. En 1910, tras el derrocamiento del gobierno liberal de José Madriz, en el que Zeledón desempeñaba el cargo de Ministro de la Guerra, y la intervención estadounidense en Nicaragua, partió hacia el exilio. Regresó en 1912, y se adhirió a la sublevación del general Luis Mena, siendo el líder máximo de dicha rebelión junto al Gral. Marcelo Castañeda contra el gobierno conservador de Adolfo Díaz, apoyado por Estados Unidos.

Tras algunos éxitos iniciales, las tropas a su mando tuvieron que replegarse y se refugiaron en la ciudad de Masaya.

Para reprimir esta sublevación, Estados Unidos envió un contingente de tropas que desembarcó en el puerto de Corinto en agosto de 1912. En septiembre, el principal dirigente de los sublevados, Luis Mena, se rindió en Granada a las tropas invasoras. Zeledón, sin embargo, se negó a abandonar las armas.

Las tropas combinadas de Estados Unidos y del gobierno conservador nicaragüense se enfrentaron a los sublevados en Masaya. Tras salir derrotado de la ciudad, Zeledón murió en un enfrentamiento con las tropas conservadoras el 4 de octubre.

Su muerte causó una honda impresión a Augusto César Sandino y le impulsó en su lucha contra el imperialismo estadounidense.

 

  • 3 de octubre de 1965 - El multiplicador de revoluciones: Fidel Castro da a conocer la carta de despedida del Che.

 

  • 2 de octubre de 1968 - Los estudiantes: El movimiento estudiantil de 1968 es ahogado en sangre en Tlatelolco.

El movimiento estudiantil de 1968 fue un movimiento social en el que además de estudiantes de la UNAM y del IPN, participaron profesores, intelectuales, amas de casa, obreros y profesionistas en la Ciudad de México y que fue reprimido el 2 de octubre de 1968 por el gobierno mexicano en la matanza en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. El crimen fue cometido por el grupo paramilitar denominado Batallón Olimpia y el Ejército Mexicano, en contra de una manifestación pacífica convocada por Consejo Nacional de Huelga, órgano directriz del movimiento. Según lo dicho por sí mismo en 1969 y por Luis Echeverría Álvarez, el responsable de la matanza fue Gustavo Díaz Ordaz.

Debido a la acción gubernamental al pretender ocultar información, no se ha logrado esclarecer exactamente la cantidad oficial de asesinados, heridos, desaparecidos y encarcelados. La fuente oficial reportó en su momento 20 muertos, pero las investigaciones actuales deducen que los muertos podrían llegar a varias centenas y responsabilizan directamente al Estado Mexicano.


 
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